LAS TORRES DEL ORO Y DE LA PLATA

Las murallas de Isbiliya se vieron notablemente acrecentadas durante la última etapa del dominio musulmán. Concretamente, entre los siglos XII y XIII se produjo la ampliación del recinto amurallado de la ciudad, envolviendo en su totalidad lo que hoy es el casco antiguo. Algunos autores indican que fue por iniciativa almorávide, aunque parece que el grueso del conjunto sería ya almohade. Son de esta época los principales fragmentos que han llegado hasta nosotros, como el tramo que va desde el Arco de la Macarena a la Puerta de Córdoba o el lienzo visible en los Jardines del Valle.

Hacia 1220 se fortificó a su vez el entorno del Alcázar. Como parte de este proceso se construyó la Torre del Oro, para reforzar la defensa del puerto. Estaba unida por un lienzo de muralla con el complejo del Alcázar, por lo que se podía llegar hasta allí desde los palacios sin pisar la calle. Formando parte de este fragmento desaparecido casi en su totalidad estarían las torres de la Plata y de Abdelaziz, que podemos ver hoy en día en la calle Santander y en la avenida de la Constitución respectivamente.

La Torre del Oro es la más célebre de las que han sobrevivido del recinto amurallado de Sevilla. Fue construida entre 1220 y 1221 y al parecer debe su nombre a los efectos dorados que producía su color al reflejarse con el río, fruto de la argamasa de cal y paja con la que estaba revestida por completo originalmente.

Los estudios arqueológicos apuntan a que se corresponde con la fase inicial almohade sólo el primer cuerpo de la torre, cuya planta es un polígono de doce lados. Su parte superior se halla recorrida por un friso con ventanas pareadas, hoy cegadas, enmarcadas por arcos de herradura apuntados, apoyados sobre pilastras de ladrillo.

Es probable que la serie de almenas que rematan este cuerpo sean ya de época cristiana, probablemente del reinado de Alfonso X el Sabio. También existen dudas sobre la cronología del segundo cuerpo de la torre, aunque en general tiende a atribuirse su construcción al reinado de Pedro I, ya en el siglo XIV. Está documentado que este cuerpo tenía un acceso directo desde el Alcázar por la parte superior de la muralla, sin necesidad de bajar a la calle. Al parecer, el rey don Pedro hizo uso de esta circunstancia para utilizar la Torre del Oro como escenario para sus encuentros con alguna de sus amantes. Dado este uso que conocemos, es probable que fuera él mismo el que mandara la construcción de este segundo nivel. 

En cualquier caso, el segundo cuerpo tiene también una planta de doce lados, como el cuerpo principal, pero de menores dimensiones. Presenta una hermosa decoración a base de arcos ciegos polilobulados, alternándose en sus caras los pareados con los sencillos.

Por último, el cuerpo que remata la torre, con su pequeña cúpula de azulejos dorados, fue añadido ya en el siglo XVIII, dentro de los trabajos acometidos por el ingeniero Sebastián Van der Borcht para afianzar y embellecer la torre tras los daños sufridos por el terremoto de Lisboa de 1755. 

Desde sus orígenes islámicos, la finalidad principal de la Torre del oro era servir como bastión de defensa en la entrada del Puerto de Sevilla. Hay que recordar que durante la mayor parte de su historia el puerto sr extendía entre la torre y el Puente de Barcas, en el lugar que hoy ocupa el Puente de Isabel II. En la actualidad, la torre al berga un Museo Naval, enfocado a resaltar el vínculo entre Sevilla y la navegación, con numerosas piezas como instrumentos, grabados, cartas náuticas o maquetas.

Por su parte, la llamada Torre de la Plata se encuentra en la actual calle Santander, y estaba unida originalmente a la del Oro por un lienzo de muralla hoy desaparecido. Formaban parte del conjunto defensivo del sur de la ciudad, del puerto y del entorno del Alcázar, junto con otras torres como la de Abdelaziz, que aún se conserva en la Avenida de la Constitución.

Cuenta con una planta octogonal y es más sencilla que la del Oro en su estructura y decoración, aunque con toda probabilidad se construyeron aproximadamente en la misma época. Lo que sí parece probable es que se viera recrecida ya en época cristiana, en época de Alfonso X, durante la segunda mitad del siglo XIII. Sabemos que en época cristiana se la llamó también Torre de los Azacanes. Azacán es una palabra de origen árabe que designaba a aquellos que se dedicaban a portar agua usando animales. Es probable que de forma habitual accediera a la ciudad por el postigo que estaba junto a esta torre y que de ahí le venga el nombre.

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