LA CASA NOGUEIRA DE ANÍBAL GONZÁLEZ

La Casa Nogueira es una de las magníficas obras que el arquitecto Aníbal González dejó en Sevilla y que han llegado hasta nuestros días. Se encuentra situada en la esquina de las calles Martín Villa y Santa María de Gracia, en uno de los centros neurálgicos de la ciudad, a escasos metros de La Campana.

Su construcción se llevó a cabo entre 1907 y 1908, en el marco de la política urbanística acometida por el Ayuntamiento en las primeras décadas del siglo XX, que perseguía la trasformación del entramado de la ciudad con la creación de calles amplias que atravesaran el casco histórico, como ocurrió con la avenida de la Constitución o con este eje de las calles Campana, Martín Villa, Laraña e Imagen. El inmueble fue concebido como un edificio de viviendas y oficinas por encargo del promotor Manuel Nogueira. De ahí viene el nombre con el que es conocido.

Desde el punto de vista artístico supone un importante punto de inflexión en la producción del genial Aníbal González, ya que es la primera obra en la que se aleja del estilo modernista que venía practicando, para adentrarse en el regionalismo e historicismo del que llegaría a ser el gran maestro.

En concreto, se trata de su primera obra neo-mudéjar, estilo que más tarde utilizaría profusamente y que tendría su punto culminante en el Pabellón Mudéjar de la Exposición Iberoamericana de 1929, hoy Museo de Artes y Costumbres Populares.

Para el diseño de la fachada, el arquitecto eligió el ladrillo visto y se inspiró en elementos dispersos de la arquitectura islámica de ciudades como Toledo, Córdoba, Granada o la propia Sevilla, acoplados de forma armoniosa. Así lo podemos ver, por ejemplo, en las numerosas formas de arco utilizadas, que incluyen los arcos de herradura, polilobulados y ojivales. También es clara la influencia del arte almohade de la Giralda, como puede verse en la forma de algunos de sus vanos, partidos por columnillas de mármol, y en la decoración a base de ladrillos formando franjas verticales con motivos geométricos, que recuerda claramente a los famosos paños de sebka de la torre de la Catedral.

Otro rasgo muy característico en la producción de Aníbal González es la importancia dada en sus obras a las esquinas, que suele resaltar de manera notable. Aquí lo podemos ver muy claramente con la forma de chaflán que adopta la fachada y con la mayor altura que da a esta parte con respecto al resto del edificio.

Por lo que respecta al interior del inmueble, hemos de decir que se haya profundamente remodelado por una intervención acometida en los años ochenta por el arquitecto Rafael Moneo, con el objetivo de adaptar sus bajos para su uso como sede de una sucursal bancaria.

De cualquier forma, la Casa Nogueira sigue constituyendo uno de los ejemplos más notables de la arquitectura historicista en la ciudad y una obra de gran importancia para entender el conjunto de la producción de Aníbal González.

 

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