En el siglo XIII los reinos cristianos avanzan decididamente hacia el sur, dejando la Reconquista prácticamente finiquitada con la excepción del reino nazarí de Granada, que permanecería en manos musulmanas dos siglos más, hasta 1492. La Corona de Aragón incorpora Valencia y las Baleares, mientras que Castilla se expande a través de Extremadura, el área de Jaén y Andalucía occidental. Concluye de esta forma el proceso histórico por el que los judíos pasan a vivir bajo dominio islámico a hacerlo en territorios cristianos, por lo que es un buen punto para describir el panorama general en el que se encontraban las poblaciones judías en la Península.
En la Corona de Castilla, la judería más importante era con diferencia la de Toledo.
- En el área de Extremadura destacaban Cáceres, Plasencia y Badajoz.
- En el norte y centro de Castilla, destacaba la judería de Burgos, además de la de Toledo, que, como decíamos, fue la más importante. Otras juderías de tamaño similar se encontraban en Palencia, Sahagún, Villadiego, Carrión de los Condes, Valladolid, Medina del Campo, Peñafiel, Ávila, Segovia, Soria, Medinaceli, Guadalajara, Cuenca, Huete y Talavera.
- En el área occidental había menos judíos, pero se pueden mencionar las aljamas de León, Salamanca y Zamora.
- En el sureste cabe destacar la judería de Murcia.
En la Corona de Aragón destacaban Barcelona y Zaragoza, muy por encima de todas las demás.
- En Aragón propiamente dicho se pueden mencionar Calatayud, Huesca, Teruel, Jaca, Monzón, Barbastro, Daroca, Tarazona y Alcañiz.
- En el área de Cataluña, aparte de Barcelona, destacaron Gerona, Perpiñán, Lérida, Tarragona, Tortosa, Vich, Manresa, Cervera, Tárrega, Santa Coloma de Queralt, Montblanch y Besalú.
- En el Reino de Valencia destacó la judería de la ciudad de la capital, además de las de Castellón, Játiva, Murviedro y Sagunto.
- En el Reino de Mallorca, fue importante la judería de su capital, Palma.
En Navarra, las juderías más importantes se encontraban en Tudela, Pamplona y Estella. Había otras menores en núcleos como Olite, Tafalla, Peralta o Puente de la Reina.
La extracción social y económica de los habitantes de las juderías fue muy diversa, pero los más numerosos eran artesanos y pequeños comerciantes. Se encuentran bastantes menciones a judíos que se dedican a la agricultura, viticultura, industria, comercio y diversas artesanías. Hay sastres, zapateros, joyeros, alfareros, tintoreros, herreros... Muchos de ellos son propietarios de pequeñas tiendas que en ocasiones son al mismo tiempo talleres, principalmente con productos textiles. También había en las juderías personas que se dedicaban principalmente a tareas intelectuales, como rabinos o estudiosos del Talmud, que con frecuencia recibían financiación de la comunidad.
Sin embargo, fue el negocio del dinero lo que les proporcionó su riqueza e influencia. Reyes y prelados, nobles y agricultores, todos necesitaban dinero y sólo podían obtenerlo de los judíos, a quienes pagaban entre el 20 y el 25 por ciento de interés. Este negocio, al que, en cierto modo, los judíos se vieron obligados a dedicarse para pagar los numerosos impuestos que se les imponían, así como para obtener los préstamos obligatorios que les exigían los reyes, condujo a que se les empleara en puestos especiales, como "almoxarifes", alguaciles, recaudadores de impuestos o recaudadores de impuestos.
No en todos los casos los judíos vivían agrupados, pero fue la opción más habitual en la mayoría de las ciudades. Los barrios judíos solían ocupar áreas céntricas de la ciudad, próximas a los centros de poder político y religioso. De hecho, en las ciudades con catedral, la judería solía situarse muy cerca de la misma. En muchas ocasiones, como en el caso de Sevilla, existían murallas u otro tipo de límites fijos para separar la judería del resto de la ciudad.
Las aljamas
Con la palabra de origen árabe "aljama" se designaba tanto al barrio judío en sí como a la institución jurídica que lo regía y representaba. En hebreo se denominaba "cahal", equivalente al municipio para los cristianos. Tenían su propio ordenamiento jurídico conocido como “tacanot” y un entramado institucional con funciones políticas, culturales y religiosas. Había un rabino principal, a veces denominado “nasí” o príncipe, que se encargaba de la más alta representación de la aljama ante las autoridades y cuyo cargo dependía del nombramiento real. Además, había consejos dedicados a cuestiones específicas, como las fiscales o las relativas a la fe. Estaban compuestos por jueces o “dayanim”, a los que los cristianos llamaban también rabinos. Además, en Castilla las fuentes mencionan también a los ancianos o "viejos" y a los adelantados (llamados "muccademín" en hebreo). Normalmente solían pertenecer a familias distinguidas y se encargaban de diversas funciones en relación con la administración de la aljama.
Los rabinos no formaban parte de la estructura administrativa pero tenían una gran influencia sobre sus convecinos, estando facultados para dictar cualquier tipo de disposición necesaria para el mantenimiento de la disciplina moral y religiosa.
En Castilla fueron frecuentes desde el siglo XIV las asambleas con representantes de las distintas aljamas que tomaban decisiones que afectaban a los intereses comunes de la población judía, tanto en lo relativo a cuestiones religiosas como fiscales o de cualquier otra índole. Además, desde los tiempos de Alfonso X existía la figura del rab mayor, un cargo con autoridad sobre todas las aljamas, que se encargaba principalmente de labores relacionadas con la fiscalidad y la administración de justicia. Estas instituciones "centrales" no existían en la Corona de Aragón, donde las aljamas eran autónomas y por lo general celosas de su independencia.
Entre las funciones de la aljama estaba también la de velar por la moralidad y las buenas costumbres de los habitantes de la judería. Para este fin, tenían la potestad de dictar el "herem", que era un anatema lanzado sobre aquellas personas cuyo comportamiento era considerado contrario al interés de la aljama. Era un castigo muy severo, ya que las personas que lo padecían eran apartados de la comunidad y sus vecinos estaban obligados a hacerles el vacío. También se castigaba duramente a los "malsines", que eran una especie de delatores muy odiados entre los judíos. Por concesión real, algunas aljamas tenían incluso la potestad de dictar pena de muerte para estos malsines, potestad excepcional y desconocida entre los judíos de otros países europeos.
Por lo que respecta a la política fiscal, además de los impuestos que había que pagar al tesoro real, las aljamas tenían los suyos propios, que en general gravaban la carne y el vino. Además, regulaban otros aspectos de la vida del barrio, como los precios en el mercado, las normas sobre construcción o la prohibición de los juegos de azar.
En las juderías de cierta entidad, la aljama se preocupaba también por una asistencia básica para los pobres y ofrecía también una enseñanza de primer nivel para los niños. Además, existían escuelas más especializadas para los hijos de familias acomodadas, donde profesores particulares enseñaban no solo el Talmud sino también poesía, medicina o astronomía.
Desde un punto de vista social, de manera sintética se puede decir que los judíos se dividían en dos grandes grupos:
- Por un lado, las familias más acomodadas formaban una especie de aristocracia privilegiada. Sus miembros solían copar los puestos en la administración de la aljama y a menudo incluso en la del reino. Su modo de vida era en ocasiones similar al de la alta sociedad cristiana, con estilos de vida no demasiado acordes con los dictados de la religión hebrea.
- Por otro lado estaba la mayoría social, en general artesanos, tenderos y toda clase de profesionales en una situación económica más bien modesta.
Durante la mayor parte de la Edad Media, la mayoría de los judíos aceptaban sin demasiado problema esta diferencia de clases sociales, pero en el siglo XIII se empezaron a expandir teorías relacionadas con la Cábala y como resultado se fue dando una mayor conflictividad. Las luchas sociales serían crecientes y especialmente intensas durante el siglo XIV.





