COMUNIDADES HEBREAS EN AL ÁNDALUS

El esplendor cultural del Califato de Córdoba

El reino visigodo se hallaba inserto en uno de sus constantes conflictos internos cuando dio comienzo la conquista musulmana de la Península en el 711. Está constatado que los judíos recibieron con beneplácito a los nuevos señores y que colaboraron con ellos en el proceso de conquista. Incluso hubo un contingente judío que luchó junto con los musulmanes al mando de Kaula al-Yahudí en la batalla de Guadalete, en la que murieron el rey Rodrigo y algunos de los principales nobles del reino. Además, mientras la conquista continuaba hacia el norte, los musulmanes fueron confiando el gobierno de distintas ciudades a miembros de sus comunidades judías. Así ocurrió, por ejemplo, en Córdoba, Málaga, Granada, Sevilla y Toledo. 

"La civilización del Califato de Córdoba en tiempos de Abderramán III". Dinisio Baixeras, 1885. Wikimedia Commons.

Reinos de Taifas

El período de esplendor cultural vivido en los primeros siglos de Al Ándalus duró poco y la estructura política del Califato acabaría desmoronándose tras la muerte del caudillo Almanzor en 1031. Comienza así el período conocido como Reinos de Taifas, en el que el territorio quedó dividido en numerosos emiratos gobernados por dinastías como los Abadíes en Sevilla, los Hammudies en Málaga, los Ziríes en Granada o los Beni-hud en Zaragoza. La inestabilidad y la violencia que se adueñaron de Córdoba en los últimos años del Califato, hicieron que muchos judíos la abandonaran para dirigirse principalmente a Málaga, Granada, Toledo, Murcia y Zaragoza.

Una vez que los nuevos reinos estuvieron asentados, en muchos de ellos empezaron a florecer de nuevo las comunidades judías, promotoras con frecuencia del progreso económico y el dinamismo cultural de sus capitales. De nuevo aparecen destacadas personalidades hebreas ocupando importantes puestos en la administración de los distintos reinos.

Samuel ha Nagid - Ibn Nagrella, en un retrato imaginario de Daniel Quintero (2017). Museo Sefardí de Toledo.

Almorávides y almohades. La expulsión de los judíos de Al Ándalus

El avance castellano en tiempos de Alfonso VI contra el reino de Sevilla provocó que el rey Al-Mu’tamid pidiera ayuda a los almorávides, una secta religiosa fanática y guerrera proveniente del otro lado del Estrecho. Vencieron a las tropas cristianas en Sagrajas (1086), una batalla en la que se sabe que lucharon numerosos judíos, tanto del lado musulmán como del cristiano. Los almorávides se hicieron de este modo con el control de la España musulmana. Su líder, Yusuf ibn Tashfin, no hizo nada para mejorar el bienestar de los judíos. Más bien al contrario, se esforzó por obligar a la numerosa y rica comunidad de Lucena a abrazar el Islam. Bajo el reinado de su hijo Alí (1106-1143) la posición de los judíos era más favorable. Algunos fueron nombrados "mushawirah" (recaudadores y custodios de los impuestos reales). Otros entraron al servicio del Estado, ostentando el título de "visir" o "nasi". Las antiguas comunidades de Sevilla, Granada y Córdoba prosperaron de nuevo.

Maimónides fue uno de los judíos que se vio obligado a abandonar Al Ándalus junto con su familia tras la orden de expulsión dictada por los almohades en 1146. Grabado con su imagen tradicional.

Para compartir / To share...
Publicado en Sin categoría y etiquetado , .