PILA DEL PATO

Ubicada en la plaza de San Leandro, esta fuente es conocida como pila del Pato por el surtidor de bronce con la forma de esta ave que la corona. Está formada por tres vasos de tamaño decreciente, todos ellos de sección circular. El segundo y el tercer plato están sostenidos por fustes con forma de balaustres. En el vaso central se ubican cuatro máscaras zoomorfas que sirven para verter el agua.

La fuente se encuentra en su actual ubicación desde mediados del siglo XX, pero no es el lugar para el que fue concebida. De hecho, ha ocupado diversas localizaciones en varios puntos de la ciudad. 

En 1850 se ubicó en la plaza de San Francisco, en el lugar en el que hoy se encuentra la fuente de Mercurio. Allí permaneció solo unos años, ya que en 1855 se trasladó al extremo norte de la Alameda de Hércules, cerca de donde se encuentra el monumento a la Niña de los Peines. Desde allí se trasladó a las cercanías del Prado de San Sebastián, próxima al edificio de los Juzgados. Su siguiente emplazamiento sería la Plaza de las Mercedarias, en el barrio de San Bartolomé, desde donde se trasladó a su actual ubicación en 1965.

Es probable que para la realización de la fuente en 1850 se utilizaran algunos elementos provenientes de la anterior fuente de Mercurio a la que sustituyó. Esta fue diseñada por Juan Fernández Iglesias a principios del siglo XVIII.

 

* Wikimedia Commons

Pintura de hacia 1850 donde se puede ver la Pila del Pato en su ubicación original, en uno de los extremos de la plaza de San Francisco

FUENTE DE CALÍOPE

En el centro de la plaza de la Magdalena se ubica una fuente de mármol desde 1844, coronada por una escultura del siglo XVIII que representa a la musa Calíope. La fuente está formada por un gran vaso poligonal, en cuyo centro se ubica un vástago-fuste dividido en dos cuerpos por un segundo vaso, esta vez circular.

El primer cuerpo del fuste aparece decorado en su base con veneras, coronas reales, el símbolo de la ciudad (NO8DO) y la mencionada fecha de creación de la fuente. En su parte cilíndrica se disponen varias figuras mitológicas masculinas vinculadas con el mundo acuático (tritones). El vaso circular que sostiene este primer cuerpo se halla gallonado y rodeado por cuatro máscaras surtidores por las que cae el agua hasta el mar de la fuente.

Coronando el conjunto, encontramos una escultura femenina que sostiene una corona de laurel en su mano derecha. Podría tratarse de la musa Calíope, protectora de la poesía épica y la elocuencia.

La plaza en la que se ubica la fuente estuvo ocupada por la primitiva parroquia de la Magdalena, que hoy se encuentra unos metros más al oeste. Esta iglesia fue derribada en 1810, durante la ocupación francesa de la ciudad. Tras la expulsión de los franceses, se intentó la reconstrucción del templo, pero finalmente se optó por abrir una plaza en su lugar, momento en el que se instaló la fuente.

Para su realización se utilizaron elementos provenientes de fuentes anteriores. El vaso principal proviene de una fuente que se encontraba frente al Hospital de la Misericordia, en la actual plaza Zurbarán.  Probablemente es de origen italiano y se remonta al Renacimiento.

Por su parte, el primer cuerpo del fuste central y el vaso circular proceden de una fuente manierista que se ubicó en la Alameda en el siglo XVI. Por último, la escultura femenina que culmina el conjunto proviene de la colección de escultura del siglo XVIII que atesoraba el Palacio Arzobispal de Umbrete. Buena parte de las esculturas de esta colección se encuentran hoy decorando el Jardín de las Delicias, al sur de la ciudad.

Esta conjunción de orígenes le da a la fuente un carácter bastante ecléctico, mezclando el clasicismo del Renacimiento y del siglo XVIII con el romanticismo decimonónico del momento en el que fue recompuesta.

“Según la Teogonía de Hesíodo, era la primera de las nueve musas; más tarde se la llamó patrona de la poesía épica. Por orden de Zeus, el rey de los dioses, juzgó la disputa entre las diosas Afrodita y Perséfone por Adonis. En la mayoría de los relatos, ella y el rey Eagro de Tracia eran los padres de Orfeo, el héroe que tocaba la lira. También era amada por el dios Apolo, con quien tuvo dos hijos, Himeneo y Jalemo. Otras versiones la presentan como la madre de Reso, rey de Tracia y víctima de la guerra de Troya; o como la madre de Lino el músico, inventor de la melodía y el ritmo. Su imagen aparece en el Vaso François, realizado por el alfarero Ergotimos alrededor del 570 a. C.”

Britannica, The Editors of Encyclopaedia. "Calliope". Encyclopedia Britannica, 1 Dec. 2023, https://www.britannica.com/topic/Calliope-Greek-Muse

 

* Wikimedia Commons

IGLESIA DE SAN ILDEFONSO

La iglesia de San Ildefonso es un imponente templo neoclásico que se levanta justo frente al convento de San Leandro, en el barrio de la Alfalfa. Su construcción se inició a finales del siglo XVIII y, desde el exterior, es una de las iglesias más llamativas de Sevilla por diversas razones. En primer lugar, son muy escasas las iglesias neoclásicas en la ciudad. Además, posee dos altas torres gemelas que flanquean su entrada y está cubierta completamente por los colores por antonomasia de Sevilla: el albero y la almagra.

Historia

El templo actual comenzó a construirse a finales del siglo XVIII, en sustitución de uno anterior que quedó maltrecho tras el Terremoto de Lisboa en 1755. Nos consta que San Ildefonso fue una de las 24 parroquias en las que quedó dividida la ciudad tras la conquista cristiana, por lo que es muy probable que el templo anterior fuera una construcción medieval, probablemente del estilo gótico mudéjar tan característico en Sevilla.

Sin embargo, existe una tradición que trata de remontar los orígenes de la parroquia a tiempos visigodos. Se basa en una supuesta lápida sepulcral que se conservaba en la antigua iglesia y que hacía alusión a un presbítero llamado Saturnino que habría sido enterrado en este lugar en el 657. Diego Ortiz de Zúñiga, célebre historiador sevillano del siglo XVII, lo describe así en el Libro II de sus famosos “Anales eclesiásticos y seculares”:

"...aun de primitiva Iglesia de Cristianos tiene singulares señas la Parroquia de San Ildefonso, atestiguadas con la piedra del sepulcro de San Saturnino, que dentro de ella se hallaba hasta el año 1649, que en la peste que padeció esta ciudad con la fuga de abrir sepulturas, se perdió o soterró. Viola allí Ambrosio de Morales, Don Pablo de Espinosa y otros, cuyo epitafio decía: (…) Saturnino, Presbítero, siervo de Dios, vivió, poco más o menos, 53 años. Partió de esta vida en paz en el día 2 de los Idus de Noviembre (es el día 12) en la Era de 657, que es año de Cristo de 619. Llámalo la piedad San Saturnino; pero el epitafio solo lo advierte sacerdote cristiano, contemporáneo de nuestro Arzobispo y Patrón San Isidoro. Estaba esta sepultura delante de un altar de nuestra Señora, cuya efigie en pintura muestra grande antigüedad, intitulada del Coral, y venerada con profunda devoción." 

Es de destacar la mención a la Virgen del Coral, una pintura mural que afortunadamente se conserva aún hoy en la iglesia. Fueron también frecuentes los intentos por remontar el origen de esta venerada imagen a tiempos preislámicos, aunque en la actualidad se tiene por segura su datación hacia el siglo XIV, más o menos coetánea a la Virgen de la Antigua.

En cualquier caso, las obras para la construcción del templo del que tratamos hoy se iniciaron en 1794 bajo la dirección de José de Echamorro y de acuerdo con el proyecto neoclásico de Julián Barcenilla. La monumentalidad del edificio hizo que las obras se prolongaran durante casi cincuenta años. La iglesia se inauguró en 1816, pero solo con la nave izquierda concluida, por lo que se oficiaba en un altar presidido por la Virgen del Coral. La terminación completa de la iglesia no tendría lugar hasta 1841.

 

DESCRIPCIÓN

Como hemos apuntado en la introducción, la iglesia de San Ildefonso es un templo neoclásico que se ajusta perfectamente a la tendencia estética academicista imperante en el país desde el siglo XVIII y durante el XIX. Cuenta con planta rectangular, dividida en tres naves, con la central y el crucero más anchos. De la planta sobresale un profundo presbiterio semicircular en la cabecera y dos grandes torres de planta cuadrada a los pies.

 

Exterior

Posiblemente lo primero que llama la atención desde el exterior son los brillantes colores albero y almagra con los que está pintada la iglesia. En la fachada principal destacan las dos torres que se adelantan con respecto a la línea de la portada, creando un pequeño atrio frente a la entrada principal. 

Las torres son de una gran altura y cuentan con cuatro cuerpos de tamaño decreciente. Los dos primeros son de planta cuadrada, el tercero de planta octogonal y el último es circular. Están decoradas con elementos de piedra blanca que destacan sobre el fondo albero y almagra, como las columnas, las balaustradas y los jarrones. 

La portada cuenta con dos cuerpos y una estructura muy clásica. El primero, enmarcado por pares columnas jónicas, acoge el arco escarzano que constituye la entrada principal. Sobre ella, una hornacina acoge una pequeña escultura pétrea de San Ildefonso, enmarcada también por columnas a los lados, en este caso de estilo compuesto. Remata la hornacina un frontón curvo en el centro del cual se representa el escudo episcopal del santo titular.

En el lado izquierdo, en la calle Rodríguez Marín, se abre una segunda portada de acceso al templo, de características similares a la anterior pero más sencilla. En este caso, dos pares de sencillas columnas toscanas enmarcan la entrada. Sirven también para sostener el entablamento sobre el que se ubica una sencilla hornacina rematada por frontón triangular. 

En esta hornacina vemos a dos angelitos sosteniendo una inscripción en mármol en la que se lee: “O ILDEPHONSE PER TE VIVIT DOMINA MEA QUE COELI CULMINA TENET”. Se trata de una frase que la tradición atribuye a Santa Leocadia. Al parecer, cierto día se encontraba el obispo Ildefonso rezando ante el sepulcro de la santa, cuando está se le apareció y pronunció la frase que se puede traducir como “Oh Ildefonso, mi Señora, quien sostiene las cumbres del cielo, vive a través de ti”. De esta forma, la aparición reconocía la importante labor de San Ildefonso como defensor de la Virgen María y promotor de la devoción hacia ella.

A la derecha de esta portada lateral, una moldura de estructura clásica pero de decoración barroca alberga el retablo cerámico de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli. Se trata de una imagen de gran devoción que se venera en el interior del templo y de la que hablaremos más adelante. El azulejo lo realizó el gran pintor ceramista Antonio Kierman Flores en la trianera fábrica de Santa Ana (1955).

Interior

Al interior, la iglesia se encuentra dividida en tres naves por ocho pilares cruciformes. En la nave central y en la del crucero, las bóvedas son de cañón con lunetos y cuentan con arcos fajones. En las naves laterales, algo más estrechas, están cubiertas por bóveda de arista, excepto en las capillas que se encuentran a la cabecera de cada nave, que están cubiertas por bóvedas semiesféricas. Sobre el crucero se dispone una gran cúpula, levantada sobre un elevado tambor circular y rematada por una linterna. Tanto el tambor como la linterna cuentan con vanos semicirculares que le aportan luminosidad al interior.

El área del presbiterio es bastante singular en el contexto de las iglesias sevillanas, ya que no cuenta con retablo, siguiendo los dictados de la estética academicista a la que se ciñe el templo. En su lugar, encontramos un templete de estilo clásico realizado por José Barrado en 1841. Seis columnas de jaspe negro sostienen una cúpula semiesférica sobre la que se ubica una pequeña alegoría pétrea de la Fe. El templete alberga una clásica Inmaculada del siglo XVIII de autor desconocido.

Sobre el arco toral que enmarca el presbiterio, se encuentran tres hornacinas entre columnas corintias que albergan las esculturas de San Ildefonso, en el medio, flanqueado a los lados por San Pedro y San Pablo. Se trata de unas tallas realizadas por Felipe de Ribas hacia 1637 que pertenecían al retablo de la iglesia anterior a la actual. Juan de Astorga las intervino en el siglo XIX para adaptarlas al nuevo templo, con lo que alteró por completo su policromía barroca original.

Los retablos de la iglesia son todos del siglo XIX, acordes con la estética neoclásica imperante en la época y sin demasiado interés artístico. Sin embargo, la iglesia posee una serie que sería necesario destacar por su interés artístico e histórico.

En el lado de la Epístola (a la derecha):

- Relieve de las “Dos Trinidades”, realizado por Martínez Montañés hacia 1609. Se encuentra en la Capilla Bautismal, a los pies de la nave de la Epístola (derecha). Se trata de un precioso relieve en el que el maestro aúna la representación de la Trinidad formada por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, con esa otra trinidad que formarían el propio Jesús, junto con San José y la Virgen María. La Sagrada Familia se ubica en un plano inferior, y sobre ellos el Espíritu Santo y Dios Padre. En el centro, la figura de Jesús, todavía niño y delante de una Cruz, sirve de unión y nexo entre los dos planos.

- Conjunto escultórico de “La Aparición de la Virgen a San Cayetano”, en una de las capillas del lado derecho. Se ha datado en el siglo XVIII y probablemente sea de Cristóbal Ramos.

- La Virgen de la Soledad preside otro de los retablos del lado derecho. Se trata de una magnífica dolorosa de vestir realizada hacia 1844 por Juan de Astorga, probablemente el escultor más destacado del siglo XIX en Sevilla.

- Conjunto escultórico de “La entrega de la casulla a San Ildefonso”, que se ubica en un retablo marmóreo en la cabecera de la nave. Se trata de un grupo bastante interesante datado a finales del XVIII o en el XIX, pero del que se desconoce la autoría.

En la nave del Evangelio (lado izquierdo):

- A los pies de la nave, junto a la entrada, una vitrina a modo de templete acoge una hermosa Piedad de pequeño formato. Se trata de una imagen del siglo XVIII, con toda probabilidad obra del escultor Cristóbal Ramos.

- También en el lado del Evangelio se ubica el retablo de la Virgen de los Reyes, también llamada “de los Sastres”, por ser este gremio el que encargó originalmente la imagen. Tradicionalmente se ha considerado a la imagen como de las llamadas “fernandinas”, es decir, original de los primeros tiempos tras la conquista cristiana (siglo XIII). Hoy se tiende a pensar que la imagen es obra del siglo XVI, con notables transformaciones barrocas, como el propio Niño, que se añadió en el XVII. 

La imagen es titular de la Hermandad de los Sastres, que tiene su origen en el antiguo hospital de San Marcos, que se ubicaba en la zona de la Alfalfa. Esta es la razón por la que encontramos una pequeña talla de San Marcos en el ático del retablo. En las calles laterales, encontramos a San Fernando y San Hermenegildo, patrones de la monarquía española. Son tallas de Pedro Roldán datadas hacia 1674.

- En el extremo izquierdo del crucero se ubica el retablo del Cautivo, que alberga la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado, llamado también de Medinaceli por reproducir la iconografía de la imagen que se encuentra en Madrid con la misma advocación. Se trata de una imagen anónima del siglo XVIII que representa a Jesús justo en el momento anterior a iniciar el camino del Calvario. Se trata de una talla de vestir que hace uso del pelo natural, recurso que fue muy común durante el barroco como forma de dotar a las imágenes de mayor realismo y dramatismo.

Esta iconografía fue muy promovida por la orden de los Trinitarios, que se dedicaban a recoger limosnas para el rescate de cautivos cristianos en territorio musulmán. Fueron los monjes de esta orden los que trajeron la devoción a Sevilla. La imagen estuvo originalmente en la iglesia de su convento, que se encontraba junto a la plaza del Cristo de Burgos. Al desaparecer el convento durante la desamortización, la talla pasó a la iglesia de San Hermenegildo y desde allí fue trasladada a su emplazamiento actual a principios del siglo XX. En la actualidad cuenta con una gran devoción en la ciudad, acercándose numerosos devotos cada viernes ante su altar, especialmente durante los viernes de cuaresma.

- En la cabecera de la nave del Evangelio se ubica el retablo de la Virgen del Coral. La imagen central es una interesantísima representación de la Virgen con el Niño, de autor anónimo, pero perteneciente al llamado estilo internacional de finales del siglo XIV. Sería, por lo tanto, contemporánea a la Virgen de la Antigua que se venera en la Catedral. José Francisco Haldón Reina hace una interesante descripción de la imagen en la web de la parroquia:

“Se trata de una pintura mural que sigue el denominado estilo internacional, fechable en el último cuarto del siglo XIV. La advocación del Coral se debe al fragmento que pende del collar que adorna el cuello del Niño. El color rojo del coral aparece aquí como prefiguración de la Eucaristía y de la Pasión de Cristo. La Virgen aparece representada como «Hodegetria» (Portadora o Conductora). Va ataviada con túnica y manto de color púrpura, decorados con losanges, bandas y motivos vegetales dorados. La Virgen orla su cabeza con un nimbo dorado con estrellas. La cabeza del Niño también presenta nimbo dorado. Ambas efigies están rodeadas por resplandores de oro. María porta al Niño sobre el brazo derecho, mostrando en su mano izquierda una granada, símbolo de la Iglesia”.

* : Leyendas de Sevilla   │   º : Wikimedia Commons

PLAZA DE TOROS DE LA MAESTRANZA

La Plaza de la Maestranza de Sevilla se encuentra entre las más antiguas de España y es la de mayor importancia para el mundo del toro, junto con Las Ventas en Madrid. Tiene una capacidad para 12.000 personas y su construcción se prolongó en distintas fases durante más de un siglo, entre 1761 y 1880, fecha de la terminación definitiva de las obras.

Se sabe que en este mismo barrio de Arenal se levantó ya una plaza de toros anterior, principalmente en madera y cuadrada, que fue demolida para la construcción de la actual. El proyecto inicial es obra del arquitecto Vicente San Martín, y el resultado fue un hermoso conjunto en un estilo barroco tardío con un aire muy clásico. 

Una de las características más curiosas de la Maestranza es que su planta no es completamente circular, sino que se encuentra "achatada" en uno de sus lados. Esta circunstancia se debe al desarrollo de las obras en distintas fases que ya mencionamos y a que el espacio entre el caserío del Arenal se fue abriendo paulatinamente, a medida que estas avanzaban.

La fachada principal se construyó en la primera fase y ya estaba concluida en 1787. La célebre Puerta del Príncipe es un arco de medio punto flanqueado por columnas de mármol, que sostienen un balcón central. El vano del balcón se halla a su vez enmarcado por pilastras y bajo un frontón triangular.

A ambos lados, la fachada se extiende dando la sensación de contar con dos anchas torres como marco a la entrada principal. En la parte baja, dos puertas menores flanquean a la principal, coronadas por dos frontones mixtilíneos de curiosa forma. Sobre ellos se abren dos grandes óculos. Rematando cada lado de la fachada, se disponen cubiertas de teja a cuatro aguas.

También a la primera fase constructiva del edificio se corresponde el Palco Real o del Príncipe. Consta de dos cuerpos. En el primero encontramos un arco de medio punto rebajado enmarcado por dos columnas jónicas que sostienen el palco en sí. En el nivel superior, el arco central es escarzano y posee un curioso perfil ondulante. Está flanqueado por dos columnas corintias, que sostienen un frontón curvo partido. 

En su centro se ubica el escudo real, realizado por Cayetano de Acosta, que esculpió también las dos figuras alegóricas que se encuentran a ambos lados. Se trata de las alegorías de los ríos Po y Guadalquivir, que aparecen representados como hombres barbados y recostados. No está clara la alusión al río italiano, pero probablemente sea una referencia al pueblo celta-ligur de los taurinos, que se asentaban en el valle superior del Po. Su capital se llamaba Tauro, nombre del que deriva el de la actual Turín, que aún hoy tiene un toro como símbolo.

Los tendidos de la plaza se dividen en dos niveles, bajo y alto. Las gradas del alto e cubren por un tejado de teja a dos aguas que rodea toda la plaza y que se sostiene por arcos de medio punto posados sobre columnas de mármol toscanas.

Los niveles inferiores fueron objeto de una profunda restauración en 1977, dirigida por Barquín Barón, que acondicionó también diversos espacios auxiliares para la instalación del museo taurino.

CASA GRANDE DEL CARMEN

Este enorme inmueble, que hoy ocupa el Conservatorio Superior de Música y la Escuela Superior de Arte Dramático, fue originalmente un convento carmelita fundado en 1358 y conocido como Casa Grande del Carmen. En el siglo XIX pasó a servir como cuartel y permaneció con ese uso hasta fechas relativamente recientes. Esto hace que su arquitectura sea compleja y difícil de analizar, con dos momentos constructivos principales: el siglo XVI y XVII, cuando se configuró como convento, y el siglo XIX, cuando se transformó en cuartel.

CC BY-SA 4.0

Del antiguo convento queda la iglesia, de planta rectangular y con una cúpula sobre el presbiterio, aunque también quedó muy modificada en el siglo XIX. También se ha conservado la torre, datada en el siglo XVII, aunque desmochada. 

El claustro principal es original, de la transición del siglo XVI al XVII, de estilo tardo-renacentista o manierista. Se halla porticado en su planta inferior, con arcos de medio punto que asientan sobre pilares, decorados con pilastras toscanas. En la planta superior, la moldura de los ventanales se remata con un frontón partido de clara tradición manierista.

La fachada principal constituye la aportación artística más importante de la reforma decimonónica. Tiene un marcado carácter neoclásico, con una portada central diseñada según los modelos academicistas imperantes en la época, que determinan el remate del conjunto por un entablamento clásico con su característico frontón triangular.

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CASA DE OLEA

Estamos ante una casa palacio que fue erigida originalmente en el siglo XIV, pero que ha experimentado numerosas modificaciones a lo largo de su historia, especialmente en los siglos XVI, XVIII y XIX. A este último periodo corresponde la fachada principal, de estilo neoclásico. En la actualidad, sirve de sede al colegio San José de la Montaña.

En el interior, la casa se articula en torno a un patio porticado, con arcos peraltados con decoración plateresca, que descansan sobre columnas de mármol. En la esquina, como suele ser habitual en las casas palacio sevillanas, una espléndida escalera da acceso a la segunda planta.

De las estancias del palacio medieval se han conservado algunas, como la llamada 'habitación de las niñas' y un salón de planta cuadrada utilizado hoy como capilla. Allí se conservan los elementos de mayor valor artístico, como los zócalos de alicatado con ruelas de lazo, similares a los del Alcázar, o las hermosas yeserías con decoración de ataurique, inscripciones cúficas y veneras. La bóveda de madera ochavada que cubría originalmente el espacio se perdió y hoy en día cuenta con una cubierta contemporánea que reproduce la forma de la original.

Los pisos superiores son fruto de la reforma del siglo XIX y poseen salones decorados en estilo inglés.

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AYUNTAMIENTO DE SEVILLA

El ayuntamiento sevillano tiene su sede en un magnífico edificio del siglo XVI, que conserva en buena parte de su fachada las trazas del exquisito estilo renacentista plateresco en el que fue construido. 

CC BY-SA 4.0

El edificio se levantó originalmente anexo al convento Casa Grande de San Francisco, que ocupó originalmente todo el área de Plaza Nueva y sus manzanas adyacentes. Las obras se iniciaron alrededor de 1527, coincidiendo con la estancia del emperador Carlos V en la ciudad para la celebración de su matrimonio con Isabel de Portugal. A lo largo del siglo, se sucedieron distintos arquitectos en la dirección de las obras, como Diego de Riaño, Juan Sánchez, Hernán Ruiz II o Benvenuto Tortello.

En el siglo XIX, a raíz de la desaparición del convento de San Francisco, el inmueble se ampliará notablemente. Fue entonces cuando se construyó la fachada neoclásica que da a Plaza Nueva, obra de Balbino Marrón (1861) y la  prolongación de la fachada hacia la plaza de San Francisco, dirigida por Demetrio de los Ríos (1868).

Hacia el exterior, destaca la exquisita decoración plateresca de la parte construida en el siglo XVI. Podemos ver un complejo programa iconográfico, lleno de personajes mitológicos y referencias a la antigüedad romana, mezcladas con los emblemas de Carlos V. De esta forma, se pretendía enaltecer el pasado de la ciudad, poniéndolo en relación con la glorificación de la figura del emperador. Se perseguía así consolidar a Sevilla como la ciudad más importante de ese gran imperio que se fue conformando durante el siglo XVI.

A ambos lados del arco que originalmente daba acceso al Convento de San Francisco vemos dos hornacinas con las figuras de Hércules y de Julio César. Ambos personajes son considerados como los fundadores mitológico e histórico de la ciudad. Las esculturas fueron añadidas en 1854 una de las profundas restauraciones acometidas en la fachada del edificio. Son obra de Vicente Hernández Couquet.

En detalle → Los "fundadores" de Sevilla en la fachada del Ayuntamiento

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Jardín de las Delicias de Sevilla con el Pabellón de Argentina al fondo

JARDÍN DE LAS DELICIAS

El Jardín de las Delicias es uno de los jardines públicos más antiguos de Sevilla.  Fue llamado Jardín de las Delicias de Arjona, ya que se configuró durante el mandato del Asistente de Sevilla José Manuel de Arjona y Cubas, entre 1825 y 1835.

Se hicieron dentro del proceso de remodelación general de la margen oriental del río. Con el mismo objetivo se demolió la muralla que unía las torres del Oro y de la Plata cruzando el actual Paseo Colón, y se crearon los Jardines de Cristina frente al Palacio de San Telmo.

Desde su creación han experimentado diversas modificaciones. Artísticamente, la más significativa se produjo hacia 1864, cuando se trajeron una serie de esculturas italianas del siglo XVIII. Provenían del Palacio Arzobispal de Umbrete, que había sufrido un incendio en 1862. Algunas de ellas podemos verlas todavía en el jardín, pero en su mayor parte fueron sustituidas por réplicas en 2006, mientras que los originales fueron devueltos a Umbrete. Para la disposición de las esculturas en el palacio, el escultor de origen portugués Cayetano de Acosta elaboró una serie de pedestales que también podemos ver hoy en el Jardín.

El Jardín cobró un gran protagonismo a raíz de la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929, ya que pasó a ser uno de los espacios ajardinados en torno a los que se celebraba el evento. De hecho, perdió parte de sus dimensiones originales al disponerse los pabellones de Argentina y Guatemala al Norte y el de Marruecos al Sur, pabellones que afortunadamente han llegado hasta nuestros días.

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