TORRE DE ABDELAZIZ

Llamada también Torre de Santo Tomás. Se levantó en época almohade, en el siglo XIII, como parte del lienzo de muralla que unía el Alcázar con la Torre del Oro. Tiene una planta hexagonal y mide unos 15 metros de altura, siendo maciza en los 8 primeros. 

Está construida con ladrillo, reforzado con sillares en la base y en las esquinas. En su mitad superior, se halla recorrida por las dos franjas horizontales tan características de las torres almohades. Cada paramento está decorado en la parte superior con unos arcos ciegos polilobulados enmarcados en alfices.

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POSTIGO DE ABDELAZIZ

Llamado también Arco de la Plata o Arco de Mañara. Se trata de una de las puertas de entrada por las que se accedía al recinto amurallado que rodeaba el Alcázar. Fue construido en época almohade, probablemente ya en el siglo XIII, al igual que la Torre del Oro. De la construcción islámica se puede apreciar aun desde la avenida de la Constitución el arco de herradura original, enmarcado por un alfiz.

Sin embargo, la mayor parte de lo que ha llegado hasta nosotros responde a la reforma acometida en el siglo XIV, en época cristiana. Fue entonces cuando se dispuso la bóveda de nervadura gótica que lo cubre en la actualidad.

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MURALLA DE LA CALLE SAN GREGORIO

Este fragmento de apenas 20 metros de muralla fue construido en época almohade, a mediados del siglo XII, formando parte del llamado tercer recinto del Alcázar. Se construyó al ampliarse el Alcázar para configurarse como una alcazaba, duplicando su superficie original. Está construida en tapial, como la mayor parte de las murallas sevillanas, aunque en este caso podemos observar como la construcción original se recreció en algún momento posterior mediante ladrillo. 

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TORRE DE LA PLATA

La Torre de la Plata se encuentra en la actual calle Santander, y estaba unida originalmente a la del Oro por un lienzo de muralla hoy desaparecido en su mayor parte. Ambas fueron construidas probablemente en la misma época, en el periodo almohade, alrededor de 1220. Formaban parte del conjunto defensivo del sur de la ciudad, del puerto y del entorno del Alcázar, junto con otras torres como la de Abdelaziz, que aún se conserva en la Avenida de la Constitución.

Cuenta con una planta octogonal y es más sencilla que la del Oro en su estructura y decoración, aunque con toda probabilidad se construyeron aproximadamente en la misma época. Lo que sí parece probable es que se viera recrecida ya en época cristiana, en época de Alfonso X, durante la segunda mitad del siglo XIII. Sabemos que en época cristiana se la llamó también Torre de los Azacanes. Azacán es una palabra de origen árabe que designaba a aquellos que se dedicaban a portar agua usando animales. Es probable que de forma habitual accediera a la ciudad por el postigo que estaba junto a esta torre y que de ahí le venga el nombre.

Junto a la torre, se conserva un fragmento de muralla de unos 80 metros, que adopta una forma de ‘L’ para adentrarse en los espacios ocupados históricamente por las dependencias de la Casa de la Moneda.

En Detalle → TORRES DEL ORO Y DE LA PLATA

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TORRE DEL ORO

La Torre del Oro es la más célebre de las que han sobrevivido del recinto amurallado de Sevilla. Fue construida en época almohade, entre 1220 y 1221 y al parecer debe su nombre a los efectos dorados que producía su color al reflejarse con el río, fruto de la argamasa de cal y paja con la que estaba revestida por completo originalmente.

Los estudios arqueológicos apuntan a que se corresponde con la fase inicial almohade sólo el primer cuerpo de la torre, cuya planta es un polígono de doce lados. Su parte superior se halla recorrida por un friso con ventanas pareadas, hoy cegadas, enmarcadas por arcos de herradura apuntados, apoyados sobre pilastras de ladrillo.

Es probable que la serie de almenas que rematan este cuerpo sean ya de época cristiana, probablemente del reinado de Alfonso X el Sabio. También existen dudas sobre la cronología del segundo cuerpo de la torre, aunque en general tiende a atribuirse su construcción al reinado de Pedro I, ya en el siglo XIV. Está documentado que este cuerpo tenía un acceso directo desde el Alcázar por la parte superior de la muralla, sin necesidad de bajar a la calle. Al parecer, el rey don Pedro hizo uso de esta circunstancia para utilizar la Torre del Oro como escenario para sus encuentros con alguna de sus amantes. Dado este uso que conocemos, es probable que fuera él mismo el que mandara la construcción de este segundo nivel.

En Detalle → TORRES DEL ORO Y DE LA PLATA

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POSTIGO DEL AGUA

También llamado Postigo del Alcázar o Postigo de la Huerta del Retiro. Se trata de una pequeña puerta en la muralla, una de las pocas que se han conservado del trazado medieval en Sevilla. Se erigió en época almohade, entre los siglos XII y XIII, remodelando una puerta torre original de época califal. Al parecer, era la puerta que utilizaban los emires para salir de la ciudad en dirección al paraje rural de la Buhaira.

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MURALLA DEL CALLEJÓN DEL AGUA

El hermoso callejón del Agua en el Barrio de Santa Cruz discurre junto a un lienzo de muralla de unos 140 metros de largo. Es original del siglo XII, construido mediante tapial y en la actualidad parece mucho más bajo de lo que era originalmente debido a la elevación en el nivel del suelo. 

Se han conservado en este tramo tres torreones de planta rectangular. Junto al más cercano a la plaza de Alfaro se pueden ver los extremos de las dos grandes tuberías de arcilla que recorren la muralla en este tramo. Originalmente se concibieron para conducir el agua desde la Puerta de Carmona hasta los jardines del Alcázar. A esta puerta llegaba el agua desde unas fuentes en Alcalá de Guadaira a través de un acueducto conocido como los Caños de Carmona, del que se han conservado algunos fragmentos dispersos en la calle Luis Montoto y en la avenida de Andalucía.

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MURALLA DE LOS JARDINES DE MURILLO

Junto a los jardines de Murillo se han conservado varios lienzos de muralla, interrumpidos por las aperturas abiertas a principios del siglo XX para comunicar las plazas de Santa Cruz y Alfaro con los jardines. En total suman unos 50 metros de muralla, de la que no se ha conservado el almenado.

Estos fragmentos están datados en el siglo XII y fueron construidos con tapial y ladrillo. Se han conservado también tres torreones de planta rectangular. De uno de ellos, el más cercano a la Plaza de Refinadores, solo se ha conservado el primer cuerpo macizo. Los otros dos, a ambos lados de la calle Nicolás Antonio, se hallan muy modificados en sus plantas superiores, reutilizadas con una finalidad residencial.

Los torreones conservados tienen planta rectangular y se hallan separados por unos 45 metros. Como los conservados en la Macarena, son macizos hasta la altura del adarve, mientras que presentan un espacio abovedado en el último piso desde el que se accede a la azotea.

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MURALLA DE LOS JARDINES DEL VALLE

Este fragmento con forma de 'L' de unos 250 metros de largo es el mayor lienzo de muralla medieval conservado en la ciudad, después de las murallas de la Macarena. Su construcción se ha datado en época almorávide, dentro de las obras de reforma del recinto amurallado que tuvieron lugar alrededor de 1133.

Están construidas en tapial, son almenadas y tienen una anchura de los paramentos de unos dos metros. En este caso, no se ha conservado la barbacana y la altura es menor que la original, ya que el nivel del suelo se ha elevado con respecto al siglo XII.

Los torreones conservados tienen planta rectangular y se hallan separados por unos 45 metros. Como los conservados en la Macarena, son macizos hasta la altura del adarve, mientras que presentan un espacio abovedado en el último piso desde el que se accede a la azotea.

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TORRE BLANCA

Se trata de una torre inserta en el tramo norte de las murallas de la ciudad, muy cerca de la Puerta de la Macarena. Está hecha en tapial y ladrillo, con una planta ochavada irregular. Tiene dos pisos de altura, ambos abovedados. Al perder

Está datada entre los siglos XII y XIII. Originalmente fue una torre almorávide de planta rectangular, rodeada por la nueva torre de mayor tamaño y planta octogonal en época almohade.

Al perder su uso defensivo, fue utilizada con frecuencia como lugar de refugio para indigentes. También ha albergado numerosas leyendas e historias fantásticas, como las de los duendes Rascarrabia y Narilargo, o la de la Tía Tomasa. De esta última se cuenta que era una anciana que habitaba en la torre a finales del siglo XIX. De ella se decía que secuestraba niños y los encerraba en la torre. De hecho, la torre llegó a ser conocida como 'la torre de la tía Tomasa'.

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