BAÑOS DE LA REINA MORA

Se trata de unos baños almohades del siglo XIII, que originalmente constituyeron unos de los baños públicos más grandes de los construidos en Al Ándalus. Tras la conquista cristiana de la ciudad, fueron cedidos por Alfonso X a su madrastra, la reina Juana de Ponthieu. Probablemente ese sería el origen del nombre. De 'Baños Moros de la Reina' se habría derivado 'Baños de la Reina Mora', ya que dada la ubicación del complejo, tan alejada del Alcázar, es muy improbable que fueran utilizados por las mujeres de los reyes o emires de la ciudad en época musulmana. 

Continuaron siendo usados como baños tras la conquista cristiana de la ciudad hasta el siglo XVI. Más tarde pasaría a asentarse allí una comunidad de monjas agustinas y ya en el siglo XIX se trasformaría en cuarte de la Comandancia de Ingenieros. El viejo cuartel sería derribado en 1976 durante los años ochenta se iniciaron las excavaciones arqueológicas.

Los baños se articulan en torno a un gran patio, rodeado de columnas con capiteles de mocárabe. Este patio estuvo originalmente cubierto por una bóveda esquifada y probablemente fue la sala templada. Los espacios porticados que se abre en torno al patio se cubre con bóvedas de cañón, en las que se abren unos lucernarios, con la forma estrellada tan característica de los baños árabes.

Al fondo del patio se abren dos estancias rectangulares contiguas que serían originalmente las salas caliente y fría.

En la actualidad, los Baños se hallan anexos a la Hermandad de la Veracruz, que es cotitular del inmueble y gestiona sus visitas.

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BAÑOS ÁRABES DEL BAR GIRALDA

En la Cervecería Bar Giralda se han conservado unos de los numerosos baños públicos con los que contó Isbiliya. En este caso tiene la particularidad de que fueran probablemente los más cercanos a la gran mezquita aljama.

Se han datado a principios del siglo XII, en época almorávide y son probablemente los mejor conservados de Sevilla. Están edificados en ladrillo y cuentan con un gran espacio central, cubierto por una bóveda esquifada asentada sobre trompas, que se sustentan sobre arcos de medio punto. Los arcos asientan a su vez sobre columnas toscanas, añadidas posteriormente en sustitución del soporte original, que con toda probabilidad serían pilares de ladrillo.

A ambos lados de este espacio central se sitúan dos de menores dimensiones, cubiertos por bóveda de cañón. Lo más probable es que el espacio central sirviera como sala templada y las de los lados fueran las salas fría y caliente.

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BAÑOS ÁRABES DEL MESÓN DEL MORO

En este espacio ocupado actualmente por un restaurante se han conservado los restos de uno de los numerosos baños públicos con los que contó la Sevilla islámica. 

Están datados en el siglo XII y han conservado parte de su estructura original en ladrillo, con bóvedas de medio punto asentadas sobre arcos, algunos de ellos de herradura. También podemos ver los lucernarios estrellados originales, tan característicos de los baños árabes.

En el inmueble que ocupan los baños se asentó el llamado Mesón del Moro, un lugar de hospedaje cuyo origen algunos autores remontan a la Edad Media. Al parecer, el nombre derivaría de una concesión de los Reyes Católicos según el cual todos los musulmanes que se hospedaran en la ciudad debían hacerlo en este establecimiento.

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ATARAZANAS REALES

Las Atarazanas de Sevilla fue un inmenso espacio dedicado a la fabricación, reparación y almacenaje de barcos. Su construcción se inició a mediados del siglo XIII por orden de Alfonso X el Sabio, aunque se sabe que por la zona ya había unas atarazanas desde época almohade, mandadas construir por el califa Abu Yacub Yusuf. Se construyeron aprovechando la protección del entramado de murallas en esa parte de la ciudad.

El edificio contó originalmente con diecisiete naves, levantadas sobre unos enormes arcos ojivales de ladrillo y dispuestas de forma perpendicular al río. Cada nave tenía 100 metros de largo por 12 de ancho, formando una superficie total de unos 15.000 metros cuadrados. 

A lo largo de la historia el complejo ha ido experimentando modificaciones en su disposición y uso, adaptándose a los nuevos modelos de barco y a las necesidades de la Armada en cada momento. Entre las modificaciones más importantes podemos citar el reacondicionamiento de las naves 13, 14 y 15 en el siglo XVI para ser utilizadas como aduana. En el siglo XVII se eliminan las naves entre la 8 y la 12 para instalar en ellas el Hospital de la Caridad. 

Parte de las Atarazanas se utilizaron como lugar de almacenamiento de artillería ya desde el siglo XVI y esta finalidad se vería ampliada en el siglo XVIII, ya que en 1719 se decretó el asiento de la Real Maestranza de Artillería en cinco de las naves.

En la actualidad, las Atarazanas están siendo objeto de una profunda restauración y reforma con el fin de convertirlas en un inmenso espacio cultural.

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MURALLA DE LA JUDERÍA

En la calle Fabiola encontramos un fragmento de apenas unos diez metros de muralla que constituye el único resto visible que ha llegado a nuestros de la muralla de la judería. Esta muralla se levantó en el siglo XIII para separar a la comunidad judía de Sevilla del resto de la ciudad, rodeando los actuales barrios de Santa Cruz y San Bartolomé. Esta cerca contaba con una serie de puertas que se cerraban de noche, tratando de garantizar la seguridad de la comunidad judía en la ciudad. Sin embargo, la monumentalidad de esta muralla no evitó episodios violentos, como el dramático asalto de 1391 que acabó con la vida de cientos de judíos sevillanos.

CC BY-SA 4.0

El fragmento que vemos aquí está hecho con tapial y en su base podemos ver insertas las características ruedas de molino, tan comunes en muchos de los edificios del barrio. Su finalidad original era evitar los posibles daños causados por los ejes de las ruedas de los carros, especialmente en vías estrechas como esta.

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PUERTA REAL O PUERTA DE GOLES

En este espacio se situaba una de las puertas del recinto amurallado de la ciudad. Hoy desaparecida, solo ha llegado hasta nosotros el lienzo de muralla que tenía anexo. Se la llamó Puerta de Goles al menos desde la conquista cristiana de la ciudad hasta el siglo XVI. Pasó a ser denominada Puerta Real a partir de una visita de Felipe II a Sevilla en 1570, siendo el primer rey en entrar a la ciudad por esta puerta. Hasta entonces, los monarcas entraban a la ciudad por la Puerta de la Macarena.

CC BY-SA 4.0

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MURALLA DE LA PLAZA DEL CABILDO

Podemos ver aquí un fragmento de unos 60 metros de muralla, levantada en el siglo XIII creando una alcazaba que se ubicó en esta zona como parte del complejo entramado defensivo que envolvió el Alcázar y la gran mezquita al final del periodo islámico. 

CC BY-SA 4.0

Está construida con tapial y conserva el adarve y las almenas. Hacia el norte, se ha conservado también un torreón, pero no es visible desde la parte del Cabildo al haber perdido su parte superior y quedar, por lo tanto, tapado tras la muralla.

En la salida desde la plaza hacia la calle Arfe, inserto entre el edificio de viviendas, se puede ver otro fragmento de muralla, con la misma datación y características.

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POSTIGO DEL ACEITE

Es una de las escasas puertas del recinto amurallado de la ciudad que han llegado hasta nuestros días. Su construcción original se ha datado en época almohade, probablemente en el siglo XII y se le ha identificado con la 'bab al-Qatai' o 'Puerta de los Barcos', que se menciona en las fuentes musulmanas. Este nombre vendría de la cercanía con las atarazanas almohades, levantadas también en el siglo XII.

El nombre actual aparece ya en época cristiana, en relación con el mercado y los almacenes de aceite que se ubicaron en las proximidades.

Su apariencia actual dista mucho de la original y se debe en su mayor parte a la reforma acometida por Benvenuto Tortello en el siglo XVI, enfocada a facilitar el tránsito rodado a través del postigo. 

También del siglo XVI parece ser el monumental escudo de Sevilla que se sitúa sobre el vano hacia el centro de la ciudad. Se ha atribuido al escultor renacentista Juan Bautista Vázquez el Viejo.

Junto al Postigo se sitúa la pequeña Capilla de la Pura y Limpia, edificada en el siglo XVIII. Allí se venera una pequeña imagen de la Inmaculada atribuida a Pedro Roldán.

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MURALLAS DEL ALCÁZAR

Las murallas que cierran el Alcázar de Sevilla por su lado norte, hacia la plaza del Triunfo, son las más monumentales y hermosas de entre las conservadas en la ciudad. A diferencia del resto de murallas sevillanas, aquí se levantaron utilizando unos enormes sillares de piedra, muchos de ellos provenientes de las antiguas murallas romanas, que estaban sin uso debido a las diferencias de cota y dimensiones entre la ciudad romana y la islámica.

La cronología exacta de este lienzo de murallas ha sido objeto de debate académico en numerosas ocasiones. Tradicionalmente se las ha identificado con las que protegieron el "Dar al Imara" o "Casa del Gobernador", un palacio fortificado que algunas fuentes mencionan que se construyó en Sevilla en época califal (siglo XX)

Sin embargo, las investigaciones arqueológicas y estudio de los materiales, dirigidos principalmente por el profesor Miguel Ángel Tabales Rodríguez, sitúan la construcción de esta muralla norte del Alcázar en época taifa, ya en el siglo XI.

Es cierto que el uso de sillares para construir defensas en las ciudades de Al Ándalus fue una práctica habitual sobre todo en época califal. Pero cuando se produjo la desintegración del Califato, los reinos de taifas resultantes "vieron en la construcción de grandes murallas imitando a las califales, un argumento de refuerzo de sus aspiraciones de dominio, mostrando en cada caso las limitaciones en el uso de la técnica característica de cada región ante la ausencia de programas  estatales  y  la  disminución  de  efectivos  y  recursos  propios  de  un  gran  estado,  ahora  reducidos  al  control  de  municipios  y  pequeños estados muy carenciales.

Este es el caso de Sevilla, ciudad con aspiraciones durante la dinastía abbadí, pero muy limitada por su tamaño y población, al menos  al  inicio  de  las  obras;  eso  sí,  con  la  enorme  ventaja  de  disponer como material de construcción de la magnífica cantera de  bloques,  ya  tallados,  como  era  la  muralla  romana  de  la  ciudad.  En  cualquier  caso,  los  sistemas  constructivos  y  de  puesta  en obra empleados eran de contrastada solvencia y recurrían a soluciones  ya  conocidas  desde  la  Antigüedad". (Tabales Rodríguez, M.A., Gurriarán Daza, P. "La construcción del Alcázar de Sevilla". Informes de la construcción, nº563, 2021) 

Insertos en la muralla, se han conservado una serie de siete torreones de planta rectangular y levantados también con sillares. Tanto en los torreones como en la muralla se puede ver en la parte superior el tramo recrecido posteriormente pero aún en época islámica, probablemente en el siglo XII. La parte superior, incluyendo todo el almenado rematado por piezas piramidales, parece ser una adición reciente, del siglo XIX.

En este lienzo de muralla encontramos dos puertas. La más cercana a la Plaza de la Alianza es la Puerta de la Herradura, hoy cegada. Debe su nombre a su forma de arco de herradura, enmarcado por un alfiz. Al parecer, originalmente daba acceso a un puesto de guardia o castillete. 

En la Plaza del Triunfo encontramos la Puerta del Patio de Banderas, abierta probablemente en época almohade (XII-XIII), como parecen atestiguar las dos columnas con capiteles de este período que la flanquean del lado del patio. Sin embargo, los materiales que conforman esta entrada en la actualidad parecen provenir de una reforma acometida a finales del siglo XVI.

En época almohade se construyó también el lienzo en el que hoy se sitúa la Puerta del León. Las torres que flanquean esta puerta son, por lo tanto, de épocas distintas. La del lado izquierdo, construida con sillares, es de época taifa (XI), mientras que la de la derecha se levantó en época almohade (XIII), mayoritariamente en ladrillo. Junto a esta segunda, y dando hacia la calle Miguel de Mañara, se puede observar la entrada original de acceso al Alcázar almohade, cegada cuando se reemplazó por la actual Puerta del León, abierta durante el reinado de Pedro I (XIV).

 

TORRE DE ABDELAZIZ

Llamada también Torre de Santo Tomás. Se levantó en época almohade, en el siglo XIII, como parte del lienzo de muralla que unía el Alcázar con la Torre del Oro. Tiene una planta hexagonal y mide unos 15 metros de altura, siendo maciza en los 8 primeros. 

Está construida con ladrillo, reforzado con sillares en la base y en las esquinas. En su mitad superior, se halla recorrida por las dos franjas horizontales tan características de las torres almohades. Cada paramento está decorado en la parte superior con unos arcos ciegos polilobulados enmarcados en alfices.

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