FUENTE DE CALÍOPE

En el centro de la plaza de la Magdalena se ubica una fuente de mármol desde 1844, coronada por una escultura del siglo XVIII que representa a la musa Calíope. La fuente está formada por un gran vaso poligonal, en cuyo centro se ubica un vástago-fuste dividido en dos cuerpos por un segundo vaso, esta vez circular.

El primer cuerpo del fuste aparece decorado en su base con veneras, coronas reales, el símbolo de la ciudad (NO8DO) y la mencionada fecha de creación de la fuente. En su parte cilíndrica se disponen varias figuras mitológicas masculinas vinculadas con el mundo acuático (tritones). El vaso circular que sostiene este primer cuerpo se halla gallonado y rodeado por cuatro máscaras surtidores por las que cae el agua hasta el mar de la fuente.

Coronando el conjunto, encontramos una escultura femenina que sostiene una corona de laurel en su mano derecha. Podría tratarse de la musa Calíope, protectora de la poesía épica y la elocuencia.

La plaza en la que se ubica la fuente estuvo ocupada por la primitiva parroquia de la Magdalena, que hoy se encuentra unos metros más al oeste. Esta iglesia fue derribada en 1810, durante la ocupación francesa de la ciudad. Tras la expulsión de los franceses, se intentó la reconstrucción del templo, pero finalmente se optó por abrir una plaza en su lugar, momento en el que se instaló la fuente.

Para su realización se utilizaron elementos provenientes de fuentes anteriores. El vaso principal proviene de una fuente que se encontraba frente al Hospital de la Misericordia, en la actual plaza Zurbarán.  Probablemente es de origen italiano y se remonta al Renacimiento.

Por su parte, el primer cuerpo del fuste central y el vaso circular proceden de una fuente manierista que se ubicó en la Alameda en el siglo XVI. Por último, la escultura femenina que culmina el conjunto proviene de la colección de escultura del siglo XVIII que atesoraba el Palacio Arzobispal de Umbrete. Buena parte de las esculturas de esta colección se encuentran hoy decorando el Jardín de las Delicias, al sur de la ciudad.

Esta conjunción de orígenes le da a la fuente un carácter bastante ecléctico, mezclando el clasicismo del Renacimiento y del siglo XVIII con el romanticismo decimonónico del momento en el que fue recompuesta.

“Según la Teogonía de Hesíodo, era la primera de las nueve musas; más tarde se la llamó patrona de la poesía épica. Por orden de Zeus, el rey de los dioses, juzgó la disputa entre las diosas Afrodita y Perséfone por Adonis. En la mayoría de los relatos, ella y el rey Eagro de Tracia eran los padres de Orfeo, el héroe que tocaba la lira. También era amada por el dios Apolo, con quien tuvo dos hijos, Himeneo y Jalemo. Otras versiones la presentan como la madre de Reso, rey de Tracia y víctima de la guerra de Troya; o como la madre de Lino el músico, inventor de la melodía y el ritmo. Su imagen aparece en el Vaso François, realizado por el alfarero Ergotimos alrededor del 570 a. C.”

Britannica, The Editors of Encyclopaedia. "Calliope". Encyclopedia Britannica, 1 Dec. 2023, https://www.britannica.com/topic/Calliope-Greek-Muse

 

* Wikimedia Commons

IGLESIA DE SAN ILDEFONSO

La iglesia de San Ildefonso es un imponente templo neoclásico que se levanta justo frente al convento de San Leandro, en el barrio de la Alfalfa. Su construcción se inició a finales del siglo XVIII y, desde el exterior, es una de las iglesias más llamativas de Sevilla por diversas razones. En primer lugar, son muy escasas las iglesias neoclásicas en la ciudad. Además, posee dos altas torres gemelas que flanquean su entrada y está cubierta completamente por los colores por antonomasia de Sevilla: el albero y la almagra.

Historia

El templo actual comenzó a construirse a finales del siglo XVIII, en sustitución de uno anterior que quedó maltrecho tras el Terremoto de Lisboa en 1755. Nos consta que San Ildefonso fue una de las 24 parroquias en las que quedó dividida la ciudad tras la conquista cristiana, por lo que es muy probable que el templo anterior fuera una construcción medieval, probablemente del estilo gótico mudéjar tan característico en Sevilla.

Sin embargo, existe una tradición que trata de remontar los orígenes de la parroquia a tiempos visigodos. Se basa en una supuesta lápida sepulcral que se conservaba en la antigua iglesia y que hacía alusión a un presbítero llamado Saturnino que habría sido enterrado en este lugar en el 657. Diego Ortiz de Zúñiga, célebre historiador sevillano del siglo XVII, lo describe así en el Libro II de sus famosos “Anales eclesiásticos y seculares”:

"...aun de primitiva Iglesia de Cristianos tiene singulares señas la Parroquia de San Ildefonso, atestiguadas con la piedra del sepulcro de San Saturnino, que dentro de ella se hallaba hasta el año 1649, que en la peste que padeció esta ciudad con la fuga de abrir sepulturas, se perdió o soterró. Viola allí Ambrosio de Morales, Don Pablo de Espinosa y otros, cuyo epitafio decía: (…) Saturnino, Presbítero, siervo de Dios, vivió, poco más o menos, 53 años. Partió de esta vida en paz en el día 2 de los Idus de Noviembre (es el día 12) en la Era de 657, que es año de Cristo de 619. Llámalo la piedad San Saturnino; pero el epitafio solo lo advierte sacerdote cristiano, contemporáneo de nuestro Arzobispo y Patrón San Isidoro. Estaba esta sepultura delante de un altar de nuestra Señora, cuya efigie en pintura muestra grande antigüedad, intitulada del Coral, y venerada con profunda devoción." 

Es de destacar la mención a la Virgen del Coral, una pintura mural que afortunadamente se conserva aún hoy en la iglesia. Fueron también frecuentes los intentos por remontar el origen de esta venerada imagen a tiempos preislámicos, aunque en la actualidad se tiene por segura su datación hacia el siglo XIV, más o menos coetánea a la Virgen de la Antigua.

En cualquier caso, las obras para la construcción del templo del que tratamos hoy se iniciaron en 1794 bajo la dirección de José de Echamorro y de acuerdo con el proyecto neoclásico de Julián Barcenilla. La monumentalidad del edificio hizo que las obras se prolongaran durante casi cincuenta años. La iglesia se inauguró en 1816, pero solo con la nave izquierda concluida, por lo que se oficiaba en un altar presidido por la Virgen del Coral. La terminación completa de la iglesia no tendría lugar hasta 1841.

 

DESCRIPCIÓN

Como hemos apuntado en la introducción, la iglesia de San Ildefonso es un templo neoclásico que se ajusta perfectamente a la tendencia estética academicista imperante en el país desde el siglo XVIII y durante el XIX. Cuenta con planta rectangular, dividida en tres naves, con la central y el crucero más anchos. De la planta sobresale un profundo presbiterio semicircular en la cabecera y dos grandes torres de planta cuadrada a los pies.

 

Exterior

Posiblemente lo primero que llama la atención desde el exterior son los brillantes colores albero y almagra con los que está pintada la iglesia. En la fachada principal destacan las dos torres que se adelantan con respecto a la línea de la portada, creando un pequeño atrio frente a la entrada principal. 

Las torres son de una gran altura y cuentan con cuatro cuerpos de tamaño decreciente. Los dos primeros son de planta cuadrada, el tercero de planta octogonal y el último es circular. Están decoradas con elementos de piedra blanca que destacan sobre el fondo albero y almagra, como las columnas, las balaustradas y los jarrones. 

La portada cuenta con dos cuerpos y una estructura muy clásica. El primero, enmarcado por pares columnas jónicas, acoge el arco escarzano que constituye la entrada principal. Sobre ella, una hornacina acoge una pequeña escultura pétrea de San Ildefonso, enmarcada también por columnas a los lados, en este caso de estilo compuesto. Remata la hornacina un frontón curvo en el centro del cual se representa el escudo episcopal del santo titular.

En el lado izquierdo, en la calle Rodríguez Marín, se abre una segunda portada de acceso al templo, de características similares a la anterior pero más sencilla. En este caso, dos pares de sencillas columnas toscanas enmarcan la entrada. Sirven también para sostener el entablamento sobre el que se ubica una sencilla hornacina rematada por frontón triangular. 

En esta hornacina vemos a dos angelitos sosteniendo una inscripción en mármol en la que se lee: “O ILDEPHONSE PER TE VIVIT DOMINA MEA QUE COELI CULMINA TENET”. Se trata de una frase que la tradición atribuye a Santa Leocadia. Al parecer, cierto día se encontraba el obispo Ildefonso rezando ante el sepulcro de la santa, cuando está se le apareció y pronunció la frase que se puede traducir como “Oh Ildefonso, mi Señora, quien sostiene las cumbres del cielo, vive a través de ti”. De esta forma, la aparición reconocía la importante labor de San Ildefonso como defensor de la Virgen María y promotor de la devoción hacia ella.

A la derecha de esta portada lateral, una moldura de estructura clásica pero de decoración barroca alberga el retablo cerámico de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli. Se trata de una imagen de gran devoción que se venera en el interior del templo y de la que hablaremos más adelante. El azulejo lo realizó el gran pintor ceramista Antonio Kierman Flores en la trianera fábrica de Santa Ana (1955).

Interior

Al interior, la iglesia se encuentra dividida en tres naves por ocho pilares cruciformes. En la nave central y en la del crucero, las bóvedas son de cañón con lunetos y cuentan con arcos fajones. En las naves laterales, algo más estrechas, están cubiertas por bóveda de arista, excepto en las capillas que se encuentran a la cabecera de cada nave, que están cubiertas por bóvedas semiesféricas. Sobre el crucero se dispone una gran cúpula, levantada sobre un elevado tambor circular y rematada por una linterna. Tanto el tambor como la linterna cuentan con vanos semicirculares que le aportan luminosidad al interior.

El área del presbiterio es bastante singular en el contexto de las iglesias sevillanas, ya que no cuenta con retablo, siguiendo los dictados de la estética academicista a la que se ciñe el templo. En su lugar, encontramos un templete de estilo clásico realizado por José Barrado en 1841. Seis columnas de jaspe negro sostienen una cúpula semiesférica sobre la que se ubica una pequeña alegoría pétrea de la Fe. El templete alberga una clásica Inmaculada del siglo XVIII de autor desconocido.

Sobre el arco toral que enmarca el presbiterio, se encuentran tres hornacinas entre columnas corintias que albergan las esculturas de San Ildefonso, en el medio, flanqueado a los lados por San Pedro y San Pablo. Se trata de unas tallas realizadas por Felipe de Ribas hacia 1637 que pertenecían al retablo de la iglesia anterior a la actual. Juan de Astorga las intervino en el siglo XIX para adaptarlas al nuevo templo, con lo que alteró por completo su policromía barroca original.

Los retablos de la iglesia son todos del siglo XIX, acordes con la estética neoclásica imperante en la época y sin demasiado interés artístico. Sin embargo, la iglesia posee una serie que sería necesario destacar por su interés artístico e histórico.

En el lado de la Epístola (a la derecha):

- Relieve de las “Dos Trinidades”, realizado por Martínez Montañés hacia 1609. Se encuentra en la Capilla Bautismal, a los pies de la nave de la Epístola (derecha). Se trata de un precioso relieve en el que el maestro aúna la representación de la Trinidad formada por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, con esa otra trinidad que formarían el propio Jesús, junto con San José y la Virgen María. La Sagrada Familia se ubica en un plano inferior, y sobre ellos el Espíritu Santo y Dios Padre. En el centro, la figura de Jesús, todavía niño y delante de una Cruz, sirve de unión y nexo entre los dos planos.

- Conjunto escultórico de “La Aparición de la Virgen a San Cayetano”, en una de las capillas del lado derecho. Se ha datado en el siglo XVIII y probablemente sea de Cristóbal Ramos.

- La Virgen de la Soledad preside otro de los retablos del lado derecho. Se trata de una magnífica dolorosa de vestir realizada hacia 1844 por Juan de Astorga, probablemente el escultor más destacado del siglo XIX en Sevilla.

- Conjunto escultórico de “La entrega de la casulla a San Ildefonso”, que se ubica en un retablo marmóreo en la cabecera de la nave. Se trata de un grupo bastante interesante datado a finales del XVIII o en el XIX, pero del que se desconoce la autoría.

En la nave del Evangelio (lado izquierdo):

- A los pies de la nave, junto a la entrada, una vitrina a modo de templete acoge una hermosa Piedad de pequeño formato. Se trata de una imagen del siglo XVIII, con toda probabilidad obra del escultor Cristóbal Ramos.

- También en el lado del Evangelio se ubica el retablo de la Virgen de los Reyes, también llamada “de los Sastres”, por ser este gremio el que encargó originalmente la imagen. Tradicionalmente se ha considerado a la imagen como de las llamadas “fernandinas”, es decir, original de los primeros tiempos tras la conquista cristiana (siglo XIII). Hoy se tiende a pensar que la imagen es obra del siglo XVI, con notables transformaciones barrocas, como el propio Niño, que se añadió en el XVII. 

La imagen es titular de la Hermandad de los Sastres, que tiene su origen en el antiguo hospital de San Marcos, que se ubicaba en la zona de la Alfalfa. Esta es la razón por la que encontramos una pequeña talla de San Marcos en el ático del retablo. En las calles laterales, encontramos a San Fernando y San Hermenegildo, patrones de la monarquía española. Son tallas de Pedro Roldán datadas hacia 1674.

- En el extremo izquierdo del crucero se ubica el retablo del Cautivo, que alberga la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado, llamado también de Medinaceli por reproducir la iconografía de la imagen que se encuentra en Madrid con la misma advocación. Se trata de una imagen anónima del siglo XVIII que representa a Jesús justo en el momento anterior a iniciar el camino del Calvario. Se trata de una talla de vestir que hace uso del pelo natural, recurso que fue muy común durante el barroco como forma de dotar a las imágenes de mayor realismo y dramatismo.

Esta iconografía fue muy promovida por la orden de los Trinitarios, que se dedicaban a recoger limosnas para el rescate de cautivos cristianos en territorio musulmán. Fueron los monjes de esta orden los que trajeron la devoción a Sevilla. La imagen estuvo originalmente en la iglesia de su convento, que se encontraba junto a la plaza del Cristo de Burgos. Al desaparecer el convento durante la desamortización, la talla pasó a la iglesia de San Hermenegildo y desde allí fue trasladada a su emplazamiento actual a principios del siglo XX. En la actualidad cuenta con una gran devoción en la ciudad, acercándose numerosos devotos cada viernes ante su altar, especialmente durante los viernes de cuaresma.

- En la cabecera de la nave del Evangelio se ubica el retablo de la Virgen del Coral. La imagen central es una interesantísima representación de la Virgen con el Niño, de autor anónimo, pero perteneciente al llamado estilo internacional de finales del siglo XIV. Sería, por lo tanto, contemporánea a la Virgen de la Antigua que se venera en la Catedral. José Francisco Haldón Reina hace una interesante descripción de la imagen en la web de la parroquia:

“Se trata de una pintura mural que sigue el denominado estilo internacional, fechable en el último cuarto del siglo XIV. La advocación del Coral se debe al fragmento que pende del collar que adorna el cuello del Niño. El color rojo del coral aparece aquí como prefiguración de la Eucaristía y de la Pasión de Cristo. La Virgen aparece representada como «Hodegetria» (Portadora o Conductora). Va ataviada con túnica y manto de color púrpura, decorados con losanges, bandas y motivos vegetales dorados. La Virgen orla su cabeza con un nimbo dorado con estrellas. La cabeza del Niño también presenta nimbo dorado. Ambas efigies están rodeadas por resplandores de oro. María porta al Niño sobre el brazo derecho, mostrando en su mano izquierda una granada, símbolo de la Iglesia”.

* : Leyendas de Sevilla   │   º : Wikimedia Commons

ANTIGUA CILLA DEL CABILDO

La Antigua Cilla del Cabildo Eclesiástico es un edificio del siglo XVIII que se levanta en la calle Santo Tomás de Sevilla. A lo largo de su historia ha sufrido diversas remodelaciones en relación con los distintos usos que ha acogido. En la actualidad es  la sede del Archivo General de Indias, condición que comparte con la Antigua Lonja de Mercaderes, que se levanta justo al otro lado de la calle.

Su construcción tuvo lugar en 1770 para servir como almacén de grano del Cabildo de la Catedral. Al parecer, el lugar que venían utilizando con este propósito quedó gravemente dañado en el Terremoto de 1755, por lo que fue necesario acometer este proyecto. No existe certeza sobre el arquitecto que dirigió la obra. Algunos autores apuntan a Pedro de Silva, que era el arquitecto mayor del Arzobispado. Sin embargo, también se apunta al navarro Lucas Cintora, que sería más tarde el responsable principal de las transformaciones en el edificio de la Lonja para adaptarlo al nuevo uso como Archivo.

Para la construcción de la fachada se aprovechó un fragmento del lienzo de la muralla que unía el Alcázar con la Torre del Oro. De hecho, aún en la actualidad encontramos una de las torres adosadas a la fachada del edificio. Se trata de una sencilla torre de planta cuadrada, datada a finales del siglo XII o principios del XIII.

La Cilla perdió su uso como almacén en el siglo XX y durante un corto período fue la sede de la Real Compañía Asturiana de Minas. En 1972 se decidió reformar completamente el inmueble para hacerlo sede del Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla. El arquitecto gaditano Rafael Manzano Martos fue el encargado de dirigir las obras en esta ocasión.

Una nueva etapa en la historia de la antigua cilla se iniciaría hacia el año 2000, cuando se inició el proceso para incorporarla como sede complementaria para el Archivo General de Indias. Las obras finalizaron en 2005 y el edificio quedó configurado entonces con sus características actuales.

La Cilla fue diseñada en origen como un edificio de planta rectangular con dos plantas. La cubrición de las naves se realiza mediante bóvedas vaídas sostenidas por pilares rectangulares y columnas de mármol. En la actualidad cuenta con dos plantas más, una en el sótano y otra bajo la cubierta, añadidas en las sucesivas transformaciones para adaptar el inmueble a museo y, más tarde, a archivo.

La fachada repite el esquema compositivo del edificio de la Lonja que se encuentra justo enfrente. La Lonja responde al diseño del gran arquitecto renacentista Juan de Herrera e introdujo en su fachada una bicromía que fue enormemente exitosa en Sevilla. 

Vemos esa bicromía repetida en la fachada de la cilla, con las áreas de piedra en tonos más claros y las paramentos en ladrillo con un color más rojizo. Las dos plantas del edificio quedan divididas en siete módulos iguales divididos por pilastras. En el módulo central de la primera planta se abre una sencilla portada adintelada. Justo sobre ella, ya en la segunda planta, se encuentra esculpido el emblema del Cabildo catedralicio, la Giralda entre dos jarras de azucenas. Sobre el emblema se ubica un sencillo óculo que sirve para singularizar este módulo central, ya que en todos los demás se abren ventanales rectangulares enmarcados por sencillas molduras en piedra.

La antigua Cilla del Cabildo fue declarada Bien de Interés Cultural en 1985 y en la actualidad es sede del Departamento de Referencias, la Biblioteca, una sala de conferencia, la sala de investigación y otros servicios del Archivo General de Indias.

CASA GRANDE DEL CARMEN

Este enorme inmueble, que hoy ocupa el Conservatorio Superior de Música y la Escuela Superior de Arte Dramático, fue originalmente un convento carmelita fundado en 1358 y conocido como Casa Grande del Carmen. En el siglo XIX pasó a servir como cuartel y permaneció con ese uso hasta fechas relativamente recientes. Esto hace que su arquitectura sea compleja y difícil de analizar, con dos momentos constructivos principales: el siglo XVI y XVII, cuando se configuró como convento, y el siglo XIX, cuando se transformó en cuartel.

CC BY-SA 4.0

Del antiguo convento queda la iglesia, de planta rectangular y con una cúpula sobre el presbiterio, aunque también quedó muy modificada en el siglo XIX. También se ha conservado la torre, datada en el siglo XVII, aunque desmochada. 

El claustro principal es original, de la transición del siglo XVI al XVII, de estilo tardo-renacentista o manierista. Se halla porticado en su planta inferior, con arcos de medio punto que asientan sobre pilares, decorados con pilastras toscanas. En la planta superior, la moldura de los ventanales se remata con un frontón partido de clara tradición manierista.

La fachada principal constituye la aportación artística más importante de la reforma decimonónica. Tiene un marcado carácter neoclásico, con una portada central diseñada según los modelos academicistas imperantes en la época, que determinan el remate del conjunto por un entablamento clásico con su característico frontón triangular.

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AYUNTAMIENTO DE SEVILLA

El ayuntamiento sevillano tiene su sede en un magnífico edificio del siglo XVI, que conserva en buena parte de su fachada las trazas del exquisito estilo renacentista plateresco en el que fue construido. 

CC BY-SA 4.0

El edificio se levantó originalmente anexo al convento Casa Grande de San Francisco, que ocupó originalmente todo el área de Plaza Nueva y sus manzanas adyacentes. Las obras se iniciaron alrededor de 1527, coincidiendo con la estancia del emperador Carlos V en la ciudad para la celebración de su matrimonio con Isabel de Portugal. A lo largo del siglo, se sucedieron distintos arquitectos en la dirección de las obras, como Diego de Riaño, Juan Sánchez, Hernán Ruiz II o Benvenuto Tortello.

En el siglo XIX, a raíz de la desaparición del convento de San Francisco, el inmueble se ampliará notablemente. Fue entonces cuando se construyó la fachada neoclásica que da a Plaza Nueva, obra de Balbino Marrón (1861) y la  prolongación de la fachada hacia la plaza de San Francisco, dirigida por Demetrio de los Ríos (1868).

Hacia el exterior, destaca la exquisita decoración plateresca de la parte construida en el siglo XVI. Podemos ver un complejo programa iconográfico, lleno de personajes mitológicos y referencias a la antigüedad romana, mezcladas con los emblemas de Carlos V. De esta forma, se pretendía enaltecer el pasado de la ciudad, poniéndolo en relación con la glorificación de la figura del emperador. Se perseguía así consolidar a Sevilla como la ciudad más importante de ese gran imperio que se fue conformando durante el siglo XVI.

A ambos lados del arco que originalmente daba acceso al Convento de San Francisco vemos dos hornacinas con las figuras de Hércules y de Julio César. Ambos personajes son considerados como los fundadores mitológico e histórico de la ciudad. Las esculturas fueron añadidas en 1854 una de las profundas restauraciones acometidas en la fachada del edificio. Son obra de Vicente Hernández Couquet.

En detalle → Los "fundadores" de Sevilla en la fachada del Ayuntamiento

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FUENTE DE NEPTUNO NIÑO

Escultura barroca del siglo XVIII, realizada en Italia y proveniente del Palacio Arzobispal de Umbrete. Se trata de una figura infantil de 1,70 m. aproximadamente, que sostiene una concha marina en actitud de estar tocándola. No está claro si se trata de una representación de Neptuno, dios romano de los mares, o de su hijo Tritón, del que se creía que era capaz de calmar o avivar una tempestad tocando la caracola. El vaso de mármol de la fuente tiene 2,60 m de diámetro y, al igual que el mosaico que lo rodea, tiene una forma octogonal.

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Monumento a Urania en el Jardín de las Delicias de Sevilla

MONUMENTO A URANIA

Urania era la musa griega de la astronomía y la astrología, considerada generalmente hija de Zeus y Mnemósine. Aquí aparece en una escultura barroca italiana del siglo XVIII, proveniente del Palacio Arzobispal de Umbrete. Vemos a la musa con el torso descubierto, sosteniendo una esfera del mundo en la mano izquierda y unos documentos, probablemente cartas astronómicas, en la derecha, en una disposición llena de elegancia y belleza. 

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Monumento a Venus en el Jardín de las Delicias de Sevilla

MONUMENTO A VENUS

Se trata de un conjunto escultórico que representa a Venus, diosa romana del amor y la belleza, acompañada su hijo Cupido, el Eros de los griegos, considerado también como el dios del deseo amoroso. Fueron realizadas en Italia en el siglo XVIII en estilo barroco y provienen del Palacio Arzobispal de Umbrete, desde donde llegaron a su emplazamiento actual en 1864. El pedestal data también del siglo XVIII y fue esculpido por Cayetano de Acosta en estilo rococó. El conjunto mide unos 3,5 metros.

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