La iglesia de San Esteban se ubica en el barrio de la Alfalfa, junto a que ha sido históricamente el principal eje de acceso a la ciudad desde el Este. Se trata de un templo gótico mudéjar construido en la segunda mitad del siglo XIV, aunque sus portadas exteriores son algo posteriores. Con el paso del tiempo, vinieron otras reformas y ampliaciones, como la construcción de la torre, que es ya del siglo XVII.
DESCRIPCIÓN
Se trata de un templo de tres naves de tamaño irregular, ya que la central es más grande que las laterales y entre las laterales, la de la derecha es más estrecha que la de la izquierda. Tiene planta rectangular de la que sobresale el profundo testero irregular que alberga el presbiterio. También sobresalen de la planta, la capilla del Cristo de la Salud y Buen Viaje, en el testero del lado derecho, y la capilla sacramental, junto a la nave izquierda.
Exterior
Al exterior, la iglesia con dos portadas. La principal se abre a los pies de la iglesia hacia la calle Medinaceli y es un hermoso ejemplo de las portadas gótico mudéjares sevillanas. Está datada a principios del siglo XV y se la considera una de las de más calidad en este grupo. El vano es un arco ojival abocinado, con una arquivolta formada por ocho arquillos de tamaño decreciente. En las impostas se puede admirar una delicada decoración vegetal, en la que parecen distinguirse hojas de higuera y parra. El límite exterior de la arquivolta se decora con las clásicas puntas de diamante, elemento también muy característico del gótico sevillano.
Sobre la puerta se ubica un hermoso friso formado por una serie de columnas que sostienen una arquería decorada con la tradicional sebka, de tan profunda tradición en la ciudad al menos desde época almohade. Algo más arriba, dieciséis canecillos con forma de cabeza de león sostienen la cornisa superior.
A ambos lados de la portada, sobre la línea de imposta, se ubican dos columnillas con capiteles decorados nuevamente con cabezas de león. Sobre la de la derecha encontramos a San Lorenzo, sosteniendo la parrilla símbolo de su martirio. A la izquierda se ubica San Esteban, el santo titular del templo, vestido con su dalmática de diácono. Por último, sobre la cúspide del arco se ubica una representación de Cristo como Salvador. Las tres pequeñas esculturas se disponen bajo doseletes, elemento enormemente habitual en la arquitectura gótica.
En el lado izquierdo, hacia la calle San Esteban, se abre una segunda portada, muy similar en su estructura a la anterior, pero más sencilla en su decoración. Sobre la cúspide de la arquivolta se abre una hornacina en la que encontramos de nuevo al santo al que se dedica la iglesia, esta vez en una escultura datada por una inscripción en 1618, siendo, por lo tanto, mucho posterior a la portada misma.
Una característica de esta portada muy conocida en el mundo cofrade sevillano es que las puntas de diamante decoran la arquivolta no solo en su parte exterior sino también en la interior. Esta circunstancia dificulta y añade emoción a la salida del paso de palio de la Virgen de los Desamparados cada Martes Santo.
También al exterior, destaca el robusto ábside en la cabecera del templo. Lo sujetan seis enormes contrafuertes entre las que se abren alargadas ventanas góticas. En la parte superior está coronado por almenas escalonadas, muy comunes en Sevilla desde la Edad Media.
Junto al ábside se ubica la torre campanario, una sencilla estructura de planta cuadrada añadida en el siglo XVIII. En el último cuerpo presenta decoración neoclásica, con pilastras enmarcando los vanos de medio punto que albergan las campanas. Remata el conjunto un chapitel hexagonal decorado con azulejería en azul y blanco.
Interior
Ya en el interior del templo, lo primero que llama la atención es que los muros carecen de cualquier tipo de enfoscado o revestimiento, por lo que el ladrillo, que fue el material básico en la construcción de la iglesia, es visible por doquier.
Las naves se dividen mediante airosos arcos ojivales sostenidos por pilares cruciformes. En la nave central sostienen un interesante artesonado mudéjar de tres paños, probablemente del siglo XV. En cambio, las naves laterales se cubren con bóvedas de colgadizo.
El área del presbiterio está singularizada al cubrirse con una bóveda pétrea de nervadura gótica. Esta diferenciación de sistemas de cubrición fue muy habitual en las iglesias de la época y aún en las de los siglos posteriores.
A los pies de la iglesia, sobre el cancel de entrada, se sitúa un coro alto conformado por una estructura realizada completamente en madera.
Retablo mayor
Se trata de un retablo barroco encargado a Luis de Figueroa en 1629. Cuenta con dos cuerpos y ático, divididos en tres calles. Tiene la particularidad de que está decorado completamente con pinturas y no con esculturas, como suele ser habitual en Sevilla.
Las pinturas de la calle central están atribuidas a los hermanos Miguel y Francisco Polanco. De abajo a arriba encontramos: “La lapidación del protomártir San Esteban”, “La adoración de los pastores” y un “Cristo crucificado”.
Las pinturas de las calles laterales son de Francisco de Zurbarán, pintor extremeño que desarrolló su carrera en Sevilla y que es uno de los máximos exponentes de la pintura barroca en España. En la calle izquierda, de abajo a arriba, se sitúan San Pedro, San Hermenegildo y la Dolorosa. En la calle de la derecha, San Pablo, San Fernando y San Juan Evangelista.
En el banco se ubican otras dos pinturas, de menor tamaño, cuya autoría no está clara. A la izquierda se sitúa “La visión de los animales impuros de San Pedro” y a la derecha “La conversión de San Pablo”.
En el área del presbiterio, se puede destacar también el altar, ya que en su parte frontal se encuentra decorado por un alicatado mudéjar que fue hallado en la iglesia. Presenta decoración geométrica con la clásica “sebka” como motivo.
Haciendo un recorrido por el resto de la iglesia, desde un punto de vista artístico, se pueden destacar los siguientes elementos:
En el muro derecho o de la Epístola:
- A los pies se sitúa un pequeño retablo dedicado a “Santa Ana enseñando a leer a la Virgen”, conjunto anónimo del siglo XIX. En el ático se encuentra una pequeña imagen de vestir de la Virgen del Carmen.
- Muy cerca se ubica un cuadro del siglo XVII reproduciendo a la Virgen de la Antigua, original del siglo XIV que se conserva en la Catedral. Este tipo de cuadros, hechos en distintas épocas, se encuentran con frecuencia en las iglesias sevillanas, reflejo de la gran devoción popular que despertó siempre la Virgen de la Antigua en la ciudad.
- Retablo de la Virgen de los Desamparados, hermosa dolorosa de vestir realizada en 1923 por Manuel Galiano, que es titular de la Hermandad de San Esteban. El retablo es de estilo neobarroco y fue estrenado en 2022, tallado por Pedro Benítez Carrión y dorado por Enrique Castellanos.
- Capilla del Cristo de la Salud y Buen Viaje, ubicada en el testero de la nave de la Epístola. Se trata de una pequeña capilla de planta cuadrada, cubierta por bóveda de arista. Un pequeño retablo acoge la imagen del Cristo, que recibe culto en este lugar al menos desde el siglo XVIII. El Señor aparece sentado con los atributos característicos de un Ecce Homo: corona de espinas, manto púrpura y caña como cetro real. La obra está compuesta por un busto original en barro cocido del siglo XVI, al que se añadió el cuerpo en madera policromada en el siglo XVIII.
En el lado exterior de la capilla se abre una pequeña ventana, por lo que el Cristo se ve desde la calle, circunstancia que está relacionada con la advocación del Cristo. Hay que tener en cuenta que la iglesia se encuentra junto al eje de las calles Águilas y San Esteban, que era la vía más directa para dejar la ciudad en dirección al Este, a Andalucía oriental. Por lo visto, era común que los viajeros se pararan unos instantes a rezar ante el Cristo solicitando su protección en sus desplazamientos. Es por esto por lo que se pensó en “Salud y Buen Viaje” cuando se decidió sobre la advocación de la imagen, al fundarse la hermandad de San Esteban en torno a ella en 1926.
En la nave del Evangelio (izquierda):
- En el testero de la nave izquierda se sitúa el retablo neobarroco con la imagen de Nuestra Señora de la Luz, una talla de vestir anónima, del siglo XVIII, que es titular de su propia hermandad. En las calles laterales se sitúan San Lorenzo y San Esteban, mientras que en el ático encontramos a “San Miguel matando al dragón”.
- Capilla sacramental, ubicada junto a la nave izquierda o del Evangelio. Se accede a ella a través de una puerta custodiada por una reja de madera de la segunda mitad del XVII. Este tipo de rejas fueron bastante comunes, pero su conservación es obviamente mucho más problemática que en el caso de las metálicas. La entrada está enmarcada por una portada neobarroca, con una hornacina sobre el vano en la que se ubica un lienzo que representa a San Pedro de Ribera, nacido en la feligresía de esta parroquia. Lo realizó el pintor sevillano Alfonso Grosso hacia 1960.
Al interior, la capilla presenta planta cuadrada y está cubierta por una cúpula rebajada, asentada sobre pechinas. Destaca la exuberante decoración pictórica y de yeserías, de estilo similar a las que se pueden encontrar en Santa María la Blanca, por lo que ha relacionado su autoría con los hermanos Borja. También es muy llamativo el espléndido zócalo de azulejos, datado en el siglo XVIII y en el que se disponen unos curiosos motivos geométricos. Se trata de un ejemplar bastante notable en el contexto de la azulejería sevillana.
El retablo de la capilla alberga una Inmaculada en su hornacina central, mientras que podemos encontrar a San José y a San Juan Bautista en las laterales. El retablo y tallas son también del siglo XVII.
En un lateral de la capilla se ubica una pequeña escultura en madera policromada del Sagrado Corazón de Jesús. Al parecer se trata de una obra de juventud de Sebastián Santos Rojas, uno de los más notables imagineros del siglo XX en Sevilla.
- En el muro junto al acceso a la capilla se puede contemplar un lienzo con “La decapitación de San Juan Bautista”, es del siglo XVII y de autor anónimo, aunque se ha señalado su posible procedencia italiana.
- Por último, a los pies de la nave, se encuentra un retablo rococó de hacia 1780 dedicado a San José, que es representado con el Niño en la hornacina central. Lo acompañan San Antonio de Padua y San Bartolomé en las calles laterales, y San Blas en el ático.










































































































































