CAPILLA DEL DULCE NOMBRE DE JESÚS

En esta capilla de la calle Baños tiene su sede la Hermandad de la Vera Cruz, que hace estación de penitencia cada Lunes Santo con dos pasos, el Cristo de la Vera Cruz y la Virgen de las Tristezas. 

La hermandad se fundó en 1448 en el enorme convento franciscano conocido como Casa Grande de San Francisco, que se encontraba en la actual Plaza Nueva. Cuando el convento fue demolido, en 1840, la hermandad hubo de trasladarse a la iglesia de San Alberto. Allí entró en una fase de decaimiento, hasta el punto que dejaron de procesionar. En 1942 la hermandad se trasladó a su actual sede en la Capilla del Dulce Nombre y de ahí empezó a procesionar de nuevo en 1844.

La Capilla se asienta sobre los terrenos de los antiguos baños árabes de la Reina Mora, que se han conservado en parte anexos a la actual capilla. Allí se asentó desde el siglo XVI un Convento con la advocación del Dulce Nombre de Jesús, formado inicialmente como lugar de acogimiento para “mujeres arrepentidas”, aunque se sabe que para mediados del siglo XVII ya era un convento con religiosas agustinas al uso. En el siglo XIX, dentro del proceso de desamortización, el convento fue exclaustrado y sus dependencias pasaron a usarse como cuartel. La Capilla actual es el único resto de ese desaparecido convento que ha llegado hasta nuestros días. 

El acceso al templo se hace a través de una sencilla portada lateral sobre la que se alza una espadaña. En el interior, vemos que la iglesia tiene planta rectangular con tres naves, estando la central cubierta por una bóveda de cañón con arcos fajones y lunetos, todo ricamente decorado a base de motivos vegetales y roleos. La nave central es notablemente más alta, lo que permite la existencia de sendos espacios sobre las naves laterales, que se abren a la iglesia tras una serie de rejas. Este elemento nos retrotrae claramente al pasado conventual del templo, ya que las religiosas podían asistir a los cultos desde esta posición elevada, a salvo de las miradas del resto de los fieles.

El retablo mayor de la capilla es una obra anónima del último tercio del siglo XVII que se ha relacionado con el estilo de Bernardo Simón de Pineda. De la misma época y autoría del retablo parecen ser las dos imágenes que aparecen en las hornacinas laterales, San Agustín y Santa Mónica.

Artísticamente, quizá la obra más destacada del templo sea el titular de la hermandad, el Cristo de la Vera Cruz, un crucificado de autor anónimo datado en la primera mitad del siglo XVI, por lo que es la imagen de Cristo más antigua que procesiona en la Semana Santa de Sevilla. Es de tamaño menor del natural y su antigüedad hace que conserve muchos rasgos de la escultura gótica, como la rigidez en la postura y el acentuado patetismo de su expresión, que logra un profundo efecto conmovedor.

La imagen dolorosa que acompaña al Cristo en su estación de penitencia es la Virgen de las Tristezas, una talla realizada por Antonio Illanes en 1942 en sustitución de la original, cuyo paradero se desconoce. En la web de la hermandad, podemos leer que 'la imagen fue fruto de la inspiración del autor, tomando como modelo a su esposa Doña Isabel Salcedo'.

Para compartir / To share...
Publicado en Guía de Sevilla, Iglesias y conventos y etiquetado , .

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *