AYUNTAMIENTO DE SEVILLA

El ayuntamiento sevillano tiene su sede en un magnífico edificio del siglo XVI, que conserva en buena parte de su fachada las trazas del exquisito estilo renacentista plateresco en el que fue construido. 

CC BY-SA 4.0

El edificio se levantó originalmente anexo al convento Casa Grande de San Francisco, que ocupó originalmente todo el área de Plaza Nueva y sus manzanas adyacentes. Las obras se iniciaron alrededor de 1527, coincidiendo con la estancia del emperador Carlos V en la ciudad para la celebración de su matrimonio con Isabel de Portugal. A lo largo del siglo, se sucedieron distintos arquitectos en la dirección de las obras, como Diego de Riaño, Juan Sánchez, Hernán Ruiz II o Benvenuto Tortello.

En el siglo XIX, a raíz de la desaparición del convento de San Francisco, el inmueble se ampliará notablemente. Fue entonces cuando se construyó la fachada neoclásica que da a Plaza Nueva, obra de Balbino Marrón (1861) y la  prolongación de la fachada hacia la plaza de San Francisco, dirigida por Demetrio de los Ríos (1868).

Hacia el exterior, destaca la exquisita decoración plateresca de la parte construida en el siglo XVI. Podemos ver un complejo programa iconográfico, lleno de personajes mitológicos y referencias a la antigüedad romana, mezcladas con los emblemas de Carlos V. De esta forma, se pretendía enaltecer el pasado de la ciudad, poniéndolo en relación con la glorificación de la figura del emperador. Se perseguía así consolidar a Sevilla como la ciudad más importante de ese gran imperio que se fue conformando durante el siglo XVI.

A ambos lados del arco que originalmente daba acceso al Convento de San Francisco vemos dos hornacinas con las figuras de Hércules y de Julio César. Ambos personajes son considerados como los fundadores mitológico e histórico de la ciudad. Las esculturas fueron añadidas en 1854 una de las profundas restauraciones acometidas en la fachada del edificio. Son obra de Vicente Hernández Couquet.

En detalle → Los "fundadores" de Sevilla en la fachada del Ayuntamiento

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REAL AUDIENCIA DE SEVILLA

La Real Audiencia fue la máxima institución judicial en la ciudad y se asentó en este espacio desde principios del siglo XVI, cuando se trasladó desde su anterior sede en la Casa de Pilatos. El edificio actual se construiría en estilo renacentista a finales del mismo siglo por orden de Felipe II.

Sin embargo, el inmueble que podemos ver hoy en día dista mucho del original, debido a las numerosas vicisitudes históricas por las que ha atravesado.

En 1918 se produjo un gran incendio que lo destruyó en gran parte y obligo al traslado de los juzgado a la calle Almirante Apocada, al lugar en el que hoy se encuentra el Archivo General de Andalucía.

Tras el incendio, Aníbal González se encargó de la remodelación del inmueble, dotándolo de su aspecto actual. En los años 70 experimentó otra importante transformación con el objetivo de hacerlo sede de la antigua Caja de San Fernando. Hoy alberga la sede de la Fundación CajaSol.

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POSTIGO DEL ACEITE

Es una de las escasas puertas del recinto amurallado de la ciudad que han llegado hasta nuestros días. Su construcción original se ha datado en época almohade, probablemente en el siglo XII y se le ha identificado con la 'bab al-Qatai' o 'Puerta de los Barcos', que se menciona en las fuentes musulmanas. Este nombre vendría de la cercanía con las atarazanas almohades, levantadas también en el siglo XII.

El nombre actual aparece ya en época cristiana, en relación con el mercado y los almacenes de aceite que se ubicaron en las proximidades.

Su apariencia actual dista mucho de la original y se debe en su mayor parte a la reforma acometida por Benvenuto Tortello en el siglo XVI, enfocada a facilitar el tránsito rodado a través del postigo. 

También del siglo XVI parece ser el monumental escudo de Sevilla que se sitúa sobre el vano hacia el centro de la ciudad. Se ha atribuido al escultor renacentista Juan Bautista Vázquez el Viejo.

Junto al Postigo se sitúa la pequeña Capilla de la Pura y Limpia, edificada en el siglo XVIII. Allí se venera una pequeña imagen de la Inmaculada atribuida a Pedro Roldán.

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TONDOS RENACENTISTAS DE LOS JARDINDES DE LAS DELICIAS

Junto a una de las fuentes de los Jardines de las Delicias, se dispuso en la reforma de 2007 una serie de cuatro paramentos de ladrillo unidos formando una serie de tres bancos. Sobre ellos se colocaron cuatro tondos renacentistas, elaborados originalmente para la fachada plateresca del Ayuntamiento de Sevilla. Fueron retirados de su emplazamiento original en una restauración acometida en el siglo XIX y sustituidos por otros que imitan el estilo plateresco. 

Uno de los originales que vemos hoy en el parque representa a Julio César o a Aquiles, no se sabe con certeza. Otro representa a Hércules y los dos restantes a Carlos V e Isabel de Portugal, que celebraron su boda en Sevilla en la época de la construcción de la fachada del Ayuntamiento.

A pesar de su enorme deterioro, son piezas de un gran valor histórico para la ciudad. Desafortunadamente, su ubicación actual las hace objeto fácil para ataques vandálicos.

Los tondos se ubican hoy frente a una fuente marmórea de planta mixtilínea rodeada de un mosaico de enchinado. 

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