CONVENTO DE LA ENCARNACIÓN

Este convento fue levantado a finales del siglo XIV como Hospital de Santa Marta, denominación con la que aún lo conocen muchos sevillanos. A finales del siglo XIX pasó a constituirse como convento, al trasladarse aquí la comunidad de monjas agustinas que ocupaban el primigenio convento de la Encarnación, que estaba ubicado en la plaza del mismo nombre ('las Setas').

Del Hospital queda la que fue capilla, que pasó a ser iglesia conventual tras la llegada de las religiosas. Es de una sola nave y en ella destaca su presbiterio, que tiene la tradicional forma cuadrada de las 'qubbas' islámicas y mudéjares, cubierta por una bóveda de ocho paños sobre trompas. El resto de la iglesia se cubre con una bóveda gótica de nervadura, apoyada sobre cuatro interesantes ménsulas con los símbolos de los evangelistas.

Con el reacondicionamiento del siglo XIX se harían algunas reformas en el antiguo hospital. Fue entonces cuando se abrió la puerta que da hacia la plaza Virgen de los Reyes, se construyeron los coros y se dotó de linterna a la bóveda.

El retablo mayor se formó con esculturas provenientes del desaparecido convento, realizado hacia 1675 y de autor anónimo. De allí provienen el grupo de la Encarnación o Anunciación que se ubica en la hornacina central y los dos 'Santos Juanes' de los lados (San Juan Evangelista y San Juan Bautista). La presencia de estos dos santos en las iglesias conventuales de la ciudad fue una constante durante toda la Edad Moderna. En el ático se ubica una pequeña imagen de Santa Marta, de autoría distinta y que probablemente ya estaría en la iglesia antes de la llegada de las agustinas.

A los lados del altar mayor se ubican dos retablos neoclásicos del siglo XIX, no de gran calidad artística. En ellos y por el resto de la iglesia se distribuyen una serie de santos de los siglos XVIII y XIX.

CASA DE OLEA

Estamos ante una casa palacio que fue erigida originalmente en el siglo XIV, pero que ha experimentado numerosas modificaciones a lo largo de su historia, especialmente en los siglos XVI, XVIII y XIX. A este último periodo corresponde la fachada principal, de estilo neoclásico. En la actualidad, sirve de sede al colegio San José de la Montaña.

En el interior, la casa se articula en torno a un patio porticado, con arcos peraltados con decoración plateresca, que descansan sobre columnas de mármol. En la esquina, como suele ser habitual en las casas palacio sevillanas, una espléndida escalera da acceso a la segunda planta.

De las estancias del palacio medieval se han conservado algunas, como la llamada 'habitación de las niñas' y un salón de planta cuadrada utilizado hoy como capilla. Allí se conservan los elementos de mayor valor artístico, como los zócalos de alicatado con ruelas de lazo, similares a los del Alcázar, o las hermosas yeserías con decoración de ataurique, inscripciones cúficas y veneras. La bóveda de madera ochavada que cubría originalmente el espacio se perdió y hoy en día cuenta con una cubierta contemporánea que reproduce la forma de la original.

Los pisos superiores son fruto de la reforma del siglo XIX y poseen salones decorados en estilo inglés.

POSTIGO DE ABDELAZIZ

Llamado también Arco de la Plata o Arco de Mañara. Se trata de una de las puertas de entrada por las que se accedía al recinto amurallado que rodeaba el Alcázar. Fue construido en época almohade, probablemente ya en el siglo XIII, al igual que la Torre del Oro. De la construcción islámica se puede apreciar aun desde la avenida de la Constitución el arco de herradura original, enmarcado por un alfiz.

Sin embargo, la mayor parte de lo que ha llegado hasta nosotros responde a la reforma acometida en el siglo XIV, en época cristiana. Fue entonces cuando se dispuso la bóveda de nervadura gótica que lo cubre en la actualidad.