IGLESIA DE SAN SEBASTIÁN

La iglesia de San Sebastián es un templo gótico mudéjar levantado originalmente entre los siglos XV y XVI como una ermita a las afueras de la ciudad. Ha experimentado profundas transformaciones a lo largo de su historia, sobre todo durante los siglos XIX y XX, en relación con la aparición del barrio del Porvenir a su alrededor. Cuenta con planta rectangular dividida en tres naves mediante arcos apuntados. De la planta sobresalen el área del presbiterio y la capilla sacramental, en la cabecera de la nave de la Epístola. La iglesia es la sede de la Hermandad de la Paz, que procesiona el Domingo de Ramos.

Historia 

El origen de la iglesia es una ermita que se levantó en este lugar a finales de la Edad Media en honor de San Sebastián, santo al que se pedía intercesión en caso de epidemias. En el siglo XIX se construyó en las inmediaciones de la ermita el primer cementerio extramuros de la ciudad. Hay que recordar que durante la mayor parte de nuestra historia, los enterramientos se producían en las iglesias o en sus áreas aledañas, con los consiguientes problemas de salubridad que esta práctica acarreaba. Existen dos dibujos del viajero inglés Richard Ford realizados en 1831 en los que aparece el cementerio y la primitiva ermita. El cementerio de San Sebastián fue perdiendo importancia tras la construcción del municipal de San Fernando en 1852 y diez años más tarde se iniciaría su demolición, tras y como recuerda una inscripción a los pies de una cruz que se ubica en la actualidad frente a la iglesia como monumento conmemorativo. Tras la desaparición del cementerio se acometió una reforma de la antigua ermita. Fue probablemente en esta época, a mediados del XIX, cuando se añadió al actual presbiterio, ya que se sabe que originalmente existía uno de estilo gótico y el actual está cubierto por cúpula semiesférica al estilo barroco.

Desde comienzos del siglo XX, de la mano de los preparativos para la Exposición Iberoamericana de 1929, se aceleró la creación del barrio del Porvenir en el entorno de la antigua ermita, con lo que el templo fue varias veces reformado, a medida que cobraba importancia como auxiliar de la parroquia de San Bernardo. 

En 1939 se funda la Hermandad de la Paz con sede en esta iglesia, lo que conlleva nuevas reformas, como la apertura de la portada sur para la salida de los pasos o la construcción de la casa-hermandad, levantada bajo la dirección de Rafael Arévalo y Carrasco en 1941. En 1956 la iglesia se constituye definitivamente como parroquia y ha llegado hasta nuestros días consolidada como el centro de la religiosidad del barrio.

Exterior

Al exterior, la iglesia se halla rodeada de construcciones anexas, permaneciendo exentas únicamente las fachadas sur y este. En la que da al sur se observan los contrafuertes de sujeción de los muros y cuenta con una sencilla portada en el área más cercana a la cabecera. Se abrió en 1940 para permitir la salida de los pasos y está compuesta por un sencillo arco de medio punto enmarcado por una moldura de ladrillo visto. A la derecha de la puerta se encuentra un hermoso retablo cerámico con el Cristo de la Victoria, realizado por Alfonso Magüesín de la Rosa en 1989. Al fondo aparece un paisaje en el que se distingue la silueta de la plaza de España. El retablo cerámico dedicado a la Virgen se encuentra muy cercano, junto a la entrada al área cercada en torno a la iglesia. Fue realizado por Antonio Morilla Galea en 1977 y en él destaca el hermoso contraste entre la blancura de la figura de la Virgen y el fondo negro.

La fachada principal es la que da al este, en los pies de la iglesia. En su centro encontramos una magnífica portada mudéjar realizada probablemente en el siglo XV. Está formada por un arco ojival, enmarcado por una estructura que sobresale del resto de la fachada, construida a base de hileras de ladrillos que alternan dos tonos. Es de una gran belleza a pesar de su sencillez y está claramente emparentada con otras portadas similares que encontramos en Sevilla, como la de la iglesia del convento de Santa Paula o la de la capilla de Santa María de Jesús. Sobre la portada encontramos el escudo de la Catedral, la Giralda entre dos jarras de azucenas, símbolo del patronazgo del cabildo catedralicio. Este emblema no aparece en el dibujo de Richard Ford de 1831, por lo que debió añadirse con posterioridad.

En la parte superior de la fachada se sitúan tres óculos, uno en el centro y dos a los lados, que sirven de iluminación a cada una de las naves. A la izquierda se levanta una sencilla espadaña, con una sola campana y rematada por frontón curvo.

Interior

En el interior encontramos el espacio dividido en tres naves, con la central más amplia y alta que las laterales. Separando las naves aparecen grandes arcos apuntados que descansan sobre pilares cruciformes. Otro gran arco apuntado separa la nave central del presbiterio a modo de arco triunfal. La mayor parte de los muros se hallan enfoscados en blanco, con la zona de los pilares imitando sillería y dejando en los arcos el ladrillo visto. Un  zócalo de azulejos del siglo XX con formas geométricas recorre todo el interior. La cubrición se hace mediante artesonados de madera de estilo neomudéjar, de par y nudillo en la nave central y de colgadizo en las laterales. 

Del espacio rectangular que forman las naves sobresalen tres espacios en la cabecera. En el centro se ubica el presbiterio, la sacristía en la cabecera de la nave derecha y la capilla que ocupa la Hermandad de la Paz en la cabecera de la nave del Evangelio. 

El presbiterio es un espacio cuadrangular cubierto por una cúpula semiesférica sobre pechinas que no es visible desde el exterior del templo. Con toda probabilidad, originalmente estuvo cubierto por una bóveda ojival, como ocurre en la mayoría de las iglesias gótico mudéjares de la ciudad. La actual cúpula se debió construir durante las reformas acometidas en el siglo XIX. Los muros se hallan decorados con pinturas contemporáneas con motivos geométricos, vegetales, arquitecturas fingidas y ángeles. Las pechinas siguen la tradición de servir como soporte para acoger a los Evangelistas, que aparecen representados por sus símbolos. 

El retablo es de estilo neobarroco, realizado en el siglo XX. Está dividido en tres calles y dos cuerpos horizontales. En la hornacina principal encontramos una magnífica talla de la Virgen con el Niño conocida como la Virgen del Prado. Fue realizada por Jerónimo Hernández hacia 1577 y es una destacada muestra de la escultura renacentista en la ciudad. El Niño Jesús aparece bendiciendo con un dulce gesto mientras que la Virgen sostiene una pera en su mano derecha. Hay que recordar que esta imagen ejercía como patrona y protectora de los hortelanos y gentes del campo en esta zona de Sevilla.

En las calles laterales se sitúan las esculturas de San Pedro y San Roque. En el centro del segundo cuerpo se sitúa San Sebastián, santo titular del templo, flanqueado por San Jacinto y Santo Domingo de Guzmán. Todas las tallas parecen originales del siglo XVIII, aunque probablemente se volvieron a policromar con posterioridad.

En los muros de las naves se disponen otras esculturas y lienzos. Se puede destacar una talla de la Inmaculada del siglo XVIII que preside un retablo de estuco y estilo neoclásico. También nos podemos encontrar con algunas tallas del siglo XX, como el Sagrado Corazón que preside un retablo de estilo neobarroco. Entre los lienzos, encontramos varias copias de originales de Murillo y algunos otros barrocos, como el "Martirio de Santa Lucía" (Francisco Varela, c. 1637), la "Anunciación" o los "Desposorios de la Virgen". De la misma época se encuentran representaciones de varios santos, como San Lorenzo, Santa Inés o San Sebastián, y una interesante "Virgen de Guadalupe", copia del original mexicano realizada por Antonio Torres en 1740.

Como decíamos, en la cabecera de la nave izquierda se ubica la capilla sacramental, en la que reciben culto las imágenes titulares de la Hermandad de la Paz. La capilla se halla cubierta por una bóveda de arista con linterna en el centro y presidida por un retablo neobarroco. En el centro encontramos a Nuestro Padre Jesús de la Victoria, una talla realizada por Antonio Illanes Rodríguez en 1940. Forma parte de un paso en el que se ve a Jesús tomando la cruz para cargar con ella camino del Calvario, aunque cuando está en su capilla la imagen se muestra lógicamente sin la cruz. A la izquierda se sitúa la imagen de María Santísima de la Paz, realizada en 1939 también por Antonio Illanes, de quien se dice que se inspiró para el rostro de la imagen en los rasgos faciales de su esposa, Isabel Salcedo. A la hora de procesionar, la imagen destaca por los tonos blancos y plateados de su paso, tanto en el palio como en la figura de la Virgen en sí. Esta blancura es un claro signo de la advocación de la Paz y configura una estampa muy singular e icónica en la Semana Santa de Sevilla. El mismo autor realizó también la talla de San Juan que ocupa la hornacina de la derecha en el retablo.

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