ALMACENES DE MADERAS DEL REY

El llamado Almacén del Rey es un antiguo edificio construido originalmente hacia 1735. Tenía como finalidad albergar la madera que llegaba a la ciudad bajando el Guadalquivir desde la Sierra del Segura (Jaén). Su aspecto actual dista mucho del original, ya que entre 1950 y 1960 se acometieron importantes reformas: se añadió una planta de uso residencial y se transformó la planta baja para un uso comercial. Los arquitectos Alberto Balbontín de Orta y Antonio Delgado Roig fueron los artífices de estas transformaciones, tras las cuales se puede considerar que del edificio original solo queda parte de la fachada. 

El inmueble cuenta con planta rectangular. Hacia el exterior, se abren en tres de sus lados “arcos de medio punto algo rebajados, rematando la construcción con torres a modo de garitas y por vanos abuhardillados en el centro de cada lado. En el frente principal entre dos de los citados vanos se sitúa un escudo real”.

REALES ATARAZANAS – MAESTRANZA DE ARTILLERÍA

Las Atarazanas Reales fueron un gran astillero que se construyó en el área del puerto de Sevilla por orden de Alfonso X el Sabio (1252), llegando a conformar la base naval más importante en la historia de la Corona de Castilla. En la actualidad, solo se conservan algunas de sus naves originales, inmersas en un proceso integral de rehabilitación para destinarlas a un uso cultural y museístico. El autor del proyecto es el arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra.

El edificio original ocupaba una gran superficie que rondaba las dos hectáreas y estaba formado por diecisiete naves, separadas por líneas de monumentales arcos sobre pilares, todo de ladrillo. Estos servían no solo para sostener la cubierta sino también para canalizar el agua que recogían los techos, al modo de acueductos. 

“Los arcos son ligeramente apuntados y las pilastras son de sección rectangular de 2,50 m. por 1,80 m., salvando una luz de 8,5 m., con una altura hasta el arranque de los arcos de 5 m. Cada hilera de estas pilastras descansa sobre una cimentación de zapata corrida, cuyo firme se alcanza a 2 m. bajo la cota del suelo originario.”

En su parte Este, la construcción se apoyaba sobre la muralla exterior de Sevilla, mientras que en el lado sur se apoyaba sobre una parte del tramo de muralla que unía el Alcázar y la Torre del Oro. Este tipo de muralla, construida para unir una fortificación principal con un punto exterior, se conoce como coracha. 

Las naves se disponían de forma perpendicular al río, para facilitar la entrada y salida de barcos desde el mismo. 

A lo largo de la historia, a medida que los astilleros de Sevilla fueron perdiendo relevancia, un buen número de sus naves fueron destinadas a otros usos:

- Hacia 1580 se instaló la Aduana en las naves 13, 14 y 15, empezando desde la calle Dos de Mayo hacia la calle Santander.

- A mediados del siglo XVII se derribaron las naves de la 8 a la 12 para construir el Hospital de la Caridad, siguiendo las trazas de Sánchez Falconete y Leonardo de Figueroa.

- Durante varias fases a lo largo del siglo XVIII, lo que restaba del edificio experimentó una profunda reforma para albergar la Maestranza de Artillería, destinada a la fabricación y reparación de piezas de armamento y munición. En 1762 se inicia una gran reforma que incluye la construcción de la fachada actual hacia la calle Temprado, siguiendo una composición academicista.

- En 1945 se demolieron las cinco naves que restaban al sur, incluyendo aquellas que se habían transformado en aduana en el siglo XVI, para construir el actual edificio de la Delegación de Hacienda.

ANTIGUA CILLA DEL CABILDO

La Antigua Cilla del Cabildo Eclesiástico es un edificio del siglo XVIII que se levanta en la calle Santo Tomás de Sevilla. A lo largo de su historia ha sufrido diversas remodelaciones en relación con los distintos usos que ha acogido. En la actualidad es  la sede del Archivo General de Indias, condición que comparte con la Antigua Lonja de Mercaderes, que se levanta justo al otro lado de la calle.

Su construcción tuvo lugar en 1770 para servir como almacén de grano del Cabildo de la Catedral. Al parecer, el lugar que venían utilizando con este propósito quedó gravemente dañado en el Terremoto de 1755, por lo que fue necesario acometer este proyecto. No existe certeza sobre el arquitecto que dirigió la obra. Algunos autores apuntan a Pedro de Silva, que era el arquitecto mayor del Arzobispado. Sin embargo, también se apunta al navarro Lucas Cintora, que sería más tarde el responsable principal de las transformaciones en el edificio de la Lonja para adaptarlo al nuevo uso como Archivo.

Para la construcción de la fachada se aprovechó un fragmento del lienzo de la muralla que unía el Alcázar con la Torre del Oro. De hecho, aún en la actualidad encontramos una de las torres adosadas a la fachada del edificio. Se trata de una sencilla torre de planta cuadrada, datada a finales del siglo XII o principios del XIII.

La Cilla perdió su uso como almacén en el siglo XX y durante un corto período fue la sede de la Real Compañía Asturiana de Minas. En 1972 se decidió reformar completamente el inmueble para hacerlo sede del Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla. El arquitecto gaditano Rafael Manzano Martos fue el encargado de dirigir las obras en esta ocasión.

Una nueva etapa en la historia de la antigua cilla se iniciaría hacia el año 2000, cuando se inició el proceso para incorporarla como sede complementaria para el Archivo General de Indias. Las obras finalizaron en 2005 y el edificio quedó configurado entonces con sus características actuales.

La Cilla fue diseñada en origen como un edificio de planta rectangular con dos plantas. La cubrición de las naves se realiza mediante bóvedas vaídas sostenidas por pilares rectangulares y columnas de mármol. En la actualidad cuenta con dos plantas más, una en el sótano y otra bajo la cubierta, añadidas en las sucesivas transformaciones para adaptar el inmueble a museo y, más tarde, a archivo.

La fachada repite el esquema compositivo del edificio de la Lonja que se encuentra justo enfrente. La Lonja responde al diseño del gran arquitecto renacentista Juan de Herrera e introdujo en su fachada una bicromía que fue enormemente exitosa en Sevilla. 

Vemos esa bicromía repetida en la fachada de la cilla, con las áreas de piedra en tonos más claros y las paramentos en ladrillo con un color más rojizo. Las dos plantas del edificio quedan divididas en siete módulos iguales divididos por pilastras. En el módulo central de la primera planta se abre una sencilla portada adintelada. Justo sobre ella, ya en la segunda planta, se encuentra esculpido el emblema del Cabildo catedralicio, la Giralda entre dos jarras de azucenas. Sobre el emblema se ubica un sencillo óculo que sirve para singularizar este módulo central, ya que en todos los demás se abren ventanales rectangulares enmarcados por sencillas molduras en piedra.

La antigua Cilla del Cabildo fue declarada Bien de Interés Cultural en 1985 y en la actualidad es sede del Departamento de Referencias, la Biblioteca, una sala de conferencia, la sala de investigación y otros servicios del Archivo General de Indias.

PLAZA DE TOROS DE LA MAESTRANZA

La Plaza de la Maestranza de Sevilla se encuentra entre las más antiguas de España y es la de mayor importancia para el mundo del toro, junto con Las Ventas en Madrid. Tiene una capacidad para 12.000 personas y su construcción se prolongó en distintas fases durante más de un siglo, entre 1761 y 1880, fecha de la terminación definitiva de las obras.

Se sabe que en este mismo barrio de Arenal se levantó ya una plaza de toros anterior, principalmente en madera y cuadrada, que fue demolida para la construcción de la actual. El proyecto inicial es obra del arquitecto Vicente San Martín, y el resultado fue un hermoso conjunto en un estilo barroco tardío con un aire muy clásico. 

Una de las características más curiosas de la Maestranza es que su planta no es completamente circular, sino que se encuentra "achatada" en uno de sus lados. Esta circunstancia se debe al desarrollo de las obras en distintas fases que ya mencionamos y a que el espacio entre el caserío del Arenal se fue abriendo paulatinamente, a medida que estas avanzaban.

La fachada principal se construyó en la primera fase y ya estaba concluida en 1787. La célebre Puerta del Príncipe es un arco de medio punto flanqueado por columnas de mármol, que sostienen un balcón central. El vano del balcón se halla a su vez enmarcado por pilastras y bajo un frontón triangular.

A ambos lados, la fachada se extiende dando la sensación de contar con dos anchas torres como marco a la entrada principal. En la parte baja, dos puertas menores flanquean a la principal, coronadas por dos frontones mixtilíneos de curiosa forma. Sobre ellos se abren dos grandes óculos. Rematando cada lado de la fachada, se disponen cubiertas de teja a cuatro aguas.

También a la primera fase constructiva del edificio se corresponde el Palco Real o del Príncipe. Consta de dos cuerpos. En el primero encontramos un arco de medio punto rebajado enmarcado por dos columnas jónicas que sostienen el palco en sí. En el nivel superior, el arco central es escarzano y posee un curioso perfil ondulante. Está flanqueado por dos columnas corintias, que sostienen un frontón curvo partido. 

En su centro se ubica el escudo real, realizado por Cayetano de Acosta, que esculpió también las dos figuras alegóricas que se encuentran a ambos lados. Se trata de las alegorías de los ríos Po y Guadalquivir, que aparecen representados como hombres barbados y recostados. No está clara la alusión al río italiano, pero probablemente sea una referencia al pueblo celta-ligur de los taurinos, que se asentaban en el valle superior del Po. Su capital se llamaba Tauro, nombre del que deriva el de la actual Turín, que aún hoy tiene un toro como símbolo.

Los tendidos de la plaza se dividen en dos niveles, bajo y alto. Las gradas del alto e cubren por un tejado de teja a dos aguas que rodea toda la plaza y que se sostiene por arcos de medio punto posados sobre columnas de mármol toscanas.

Los niveles inferiores fueron objeto de una profunda restauración en 1977, dirigida por Barquín Barón, que acondicionó también diversos espacios auxiliares para la instalación del museo taurino.

ARCHIVO GENERAL DE INDIAS

El gran edificio renacentista que conocemos hoy como Archivo de Indias fue originalmente concebido como Lonja de Mercaderes, para albergar y organizar parte de la actividad comercial llegada a la ciudad durante el siglo XVI. Hasta su construcción, los mercaderes utilizaban los espacios alrededor de la Catedral como mercado, especialmente la zona conocida como ‘las gradas’, hacia la calle Alemanes. El Cabildo de la Catedral estaba molesto con esa situación y solicitaron del rey una solución.

Felipe II atendería la petición y encargaría a Juan de Herrera, el famoso arquitecto del Escorial, el diseño del nuevo edificio en 1572. Las obras se iniciaron en 1584 dirigidas por Juan de Minjares siguiendo los planos de Herrera. Parece que el edificio estaba listo para su uso en 1598, aunque hay constancia de que las obras siguieron durante el siglo XVII.

 Al trasladarse el centro del comercio a Cádiz, en el siglo XVIII, fue cuando el edificio se readaptó para albergar toda la documentación generada por la Casa de Contratación. A raíz de esta nueva circunstancia se acometerían nuevas obras en el inmueble con el fin de adaptarlo al nuevo uso. Sería entonces, por ejemplo, cuando se construyó la monumental escalera principal de acceso a la planta superior.

Alberga toda la documentación relativa a la administración española de los territorios americanos. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, junto con la Catedral y el Alcázar, por los grandes valores históricos y artísticos del conjunto.

El edificio es una magnífica muestra el Renacimiento en la ciudad, con un aire más sobrio e italianizante de lo que es habitual aquí. Presenta planta cuadrada, con dos pisos de altura, articulados en torno a un monumental patio central, porticado con columnas dóricas, muy similar al patio de los Evangelistas en El Escorial.  

En la fachada se introdujo una bicromía entre los paneles de ladrillo rojizo y las pilastras de piedra claras. Ese juego de dos colores tuvo un enorme éxito en Sevilla y lo veremos reproducido en numerosos edificios de la ciudad durante los siglos posteriores.

En el interior, las naves en torno al patio se cubren con bóvedas vaídas, con casetones y decoración vegetal. Prácticamente la totalidad de los muros están cubiertas por estanterías de magnífica calidad, hechas con maderas de caoba y cedro macho traídas expresamente desde Cuba. Estas estanterías se añadieron en el siglo XVIII, al transformarse la antigua Lonja en Archivo.

Fue entonces también cuando Lucas Cintora diseñó la monumental escalera tras el acceso principal desde la avenida de la Constitución. Está cubierta de jaspes rojos y negro grisáceo y sobre ella se alza una bóveda esquifada con una linterna central que le aporta luminosidad.

El Archivo contiene documentos de incalculable valor. Manuscritos de personajes como Cristóbal Colón, Hernán Cortés, Miguel de Cervantes, Felipe II, Felipe IV o el propio George Washington, primer presidente de Estados Unidos. Además, reúne una magnífica colección de grabados, dibujos y mapas, auténticas joyas para el estudio de la historia de América hasta el siglo XIX.

CASA DE CONTRATACIÓN DE INDIAS

La Casa de Contratación fue una institución fundada en 1503 por orden de Isabel la Católica, encargada de gestionar todo lo relacionado con la navegación y explotación comercial de los nuevos territorios de la Corona en ultramar.

CC BY-SA 4.0

Inicialmente se asentó en un espacio de las antiguas Atarazanas, pero ante las constantes crecidas del río, se trasladó pronto al emplazamiento que ocuparía en el interior del Alcázar. Allí ocuparía el espacio de uno de los antiguos palacios musulmanes, al Oeste del palacio de Pedro I, espacio que ya venía siendo utilizado por el llamado Cuarto de los Almirantes. A principios del siglo XVI se inició una reforma completa de las instalaciones y se abrió una nueva fachada hacia la actual plaza de la Contratación. Sin embargo, el edificio que hoy podemos ver allí, propiedad de la Junta de Andalucía, se construyó en los años 70 del siglo XX. Fue entonces cuando se reconstruyó el antiguo patio del palacio musulmán, a partir de los escasos restos arqueológicos hallados.

De la Casa de Contratación del siglo XVI se conservaron algunas estancias y patios que hoy son visitables desde el interior del Alcázar. Entre ellas, se pueden destacar el Salón del Almirante y la Sala de Audiencias.

El Salón del Almirante es una amplio espacio de planta rectangular cubierto por un techo de madera, con vigas horizontales que descansan en ménsulas con un diseño inspirado en la obra de Sebastiano Serlio. Datado a finales del siglo XVI, este techo se adscribe al maestro carpintero del Alcázar, Martín Infante. Los muros se hallan decorados con pinturas de los siglos XIX y XX pertenecientes a Patrimonio Nacional, el Museo del Prado y la colección de la Familia Real. Particularmente interesantes son los retratos pintados por el alemán Winterhalter de El rey y la reina de Francia, Luis Felipe y Amelia, con sus hijos, y los de Don Antonio y doña Luisa Fernanda, duques de Montpensier.

Enfrente, cuelga una gran pintura titulada  Las postrimerías de Fernando III el Santo, firmada y datada en Sevilla por el pintor local Virgilio Mattoni en 1887. Es una obra propiedad del Museo del Prado, aunque se encuentra depositada en el Alcázar por la gran vinculación de la obra con este lugar, ya que el hecho que narra, la muerte de Fernando III, sucedió aquí, en el Alcázar. En el muro del fondo, en el lugar central de la sala, podemos ver el óleo titulado La inauguración de la Exposición Iberoamericana, pintado por Alfonso Grosso en 1929.

Por su parte, la Sala de Audiencias debe su nombre a que fue sede del Tribunal del Almirantazgo de Castilla. Se trata de una sala de planta cuadrada, cuyo artesonado de madera del siglo XVI, ricamente dorado, presenta trazas que recuerdan al viejo estilo mudéjar. 

En los muros aparecen los escudos de armas de varios almirantes célebres en la historia naval de España, entre los que se encuentra el de Cristóbal Colón, justo en el centro del muro de la izquierda.

En la parte central de la habitación vemos el retablo de Nuestra Señora de los Navegantes, realizado por Alejo Fernández en 1535. Es la primera pintura en Europa que tiene como tema el descubrimiento de América. No podemos identificar a las figuras que aparecen con claridad, pero sabemos que están Cristóbal Colón, en el emperador Carlos, Fernando el Católico, Sancho de Matienzo (primer tesorero de la Casa de Contratación), Americo Vespuccio, Juan de la Cosa y varios indígenas, de las tierras recientemente descubiertas. Todos ellos cubiertos bajo el manto de la Virgen de los Buenos Aires. En la parte inferior aparecen varios de los tipos de embarcaciones que hacía la carrera de Indias, por lo que la obra en su conjunto ofrece un testimonio de incalculable valor.

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AYUNTAMIENTO DE SEVILLA

El ayuntamiento sevillano tiene su sede en un magnífico edificio del siglo XVI, que conserva en buena parte de su fachada las trazas del exquisito estilo renacentista plateresco en el que fue construido. 

CC BY-SA 4.0

El edificio se levantó originalmente anexo al convento Casa Grande de San Francisco, que ocupó originalmente todo el área de Plaza Nueva y sus manzanas adyacentes. Las obras se iniciaron alrededor de 1527, coincidiendo con la estancia del emperador Carlos V en la ciudad para la celebración de su matrimonio con Isabel de Portugal. A lo largo del siglo, se sucedieron distintos arquitectos en la dirección de las obras, como Diego de Riaño, Juan Sánchez, Hernán Ruiz II o Benvenuto Tortello.

En el siglo XIX, a raíz de la desaparición del convento de San Francisco, el inmueble se ampliará notablemente. Fue entonces cuando se construyó la fachada neoclásica que da a Plaza Nueva, obra de Balbino Marrón (1861) y la  prolongación de la fachada hacia la plaza de San Francisco, dirigida por Demetrio de los Ríos (1868).

Hacia el exterior, destaca la exquisita decoración plateresca de la parte construida en el siglo XVI. Podemos ver un complejo programa iconográfico, lleno de personajes mitológicos y referencias a la antigüedad romana, mezcladas con los emblemas de Carlos V. De esta forma, se pretendía enaltecer el pasado de la ciudad, poniéndolo en relación con la glorificación de la figura del emperador. Se perseguía así consolidar a Sevilla como la ciudad más importante de ese gran imperio que se fue conformando durante el siglo XVI.

A ambos lados del arco que originalmente daba acceso al Convento de San Francisco vemos dos hornacinas con las figuras de Hércules y de Julio César. Ambos personajes son considerados como los fundadores mitológico e histórico de la ciudad. Las esculturas fueron añadidas en 1854 una de las profundas restauraciones acometidas en la fachada del edificio. Son obra de Vicente Hernández Couquet.

En detalle → Los "fundadores" de Sevilla en la fachada del Ayuntamiento

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REAL AUDIENCIA DE SEVILLA

La Real Audiencia fue la máxima institución judicial en la ciudad y se asentó en este espacio desde principios del siglo XVI, cuando se trasladó desde su anterior sede en la Casa de Pilatos. El edificio actual se construiría en estilo renacentista a finales del mismo siglo por orden de Felipe II.

Sin embargo, el inmueble que podemos ver hoy en día dista mucho del original, debido a las numerosas vicisitudes históricas por las que ha atravesado.

En 1918 se produjo un gran incendio que lo destruyó en gran parte y obligo al traslado de los juzgado a la calle Almirante Apocada, al lugar en el que hoy se encuentra el Archivo General de Andalucía.

Tras el incendio, Aníbal González se encargó de la remodelación del inmueble, dotándolo de su aspecto actual. En los años 70 experimentó otra importante transformación con el objetivo de hacerlo sede de la antigua Caja de San Fernando. Hoy alberga la sede de la Fundación CajaSol.

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