El edificio de viviendas y bajos comerciales que se encuentra en la esquina de las calles Adriano y Pastor y Landero constituye uno de los escasos ejemplos de la arquitectura modernista en Sevilla. Su diseño se debe al arquitecto sevillano Antonio Gómez Millán y es popularmente conocido como “Casa de las Moscas” debido a su decoración cerámica en la que aparecen algunos insectos.
Su diseño planteó el reto de tener que ajustarse a las características de una parcela totalmente triangular, con dos lados formando fachada al exterior y un tercero colindante con el edificio de al lado. Todo el espacio se articula en torno a un patio central, también con forma rectangular, con los lados que tienen fachada más amplios que el de la medianera. La esquina en la que confluyen las calles está resaltada de una forma armoniosa con un sencillo chaflán que sobresale de la planta triangular.
En la fachada destacan la horizontalidad y la superposición de vanos de medio punto y adintelados, que también se encuentra en otras obras del mismo autor. Sus imaginativos elementos decorativos hacen que se pueda catalogar al inmueble como modernista. Como decíamos, este estilo es bastante poco frecuente en la ciudad, ya que en la época en la que este estilo se desarrolló en otras ciudades europeas (principios del siglo XX), Sevilla apostó decididamente por el Regionalismo.
Entre los elementos modernistas se puede destacar la decoración de azulejos. Sobre un fondo amarillo muy habitual en los talleres sevillanos, se disponen estilizados elementos naturales, que, por el contrario, no son nada comunes en la ciudad. De esta forma, en las enjutas y sobre los dinteles se disponen estilizados y hermosos diseños a base de elementos naturales como hojas, flores, libélulas, mariposas y abejas.


