JARDINES DE MURILLO

Los jardines de Murillo y el paseo Catalina de Ribera conforman una de las zonas ajardinadas de mayor interés histórico, artístico, paisajístico y medioambiental de las existentes en la ciudad de Sevilla. Participando plenamente en la vida de la urbe, conservan interesantes especies botánicas así como muestras arquitectónicas, escultóricas y de elementos de mobiliario urbano originales del momento de su formalización en el primer cuarto del siglo XX.

Juan Talavera y Heredia, notorio representante del historicismo regionalista, diseñó los Jardines de Murillo en 1911 sobre unos terrenos cedidos por la Corona, ya que anteriormente habían formado parte de la Huerta del Retiro del Alcázar.  Tienen una disposición más recogida y un aire más recoleto, en contraposición con la disposición longitudinal del paseo de Catalina de Ribera.

La composición de este espacio está basada en caminos en retícula formados mediante setos y pavimentos que, en sus encuentros, crean glorietas de planta octogonal en las que se disponen fuentes centrales y bancos de fábrica recubiertos de azulejería. Los parterres resultantes están ocupados por densas masas de vegetación que otorgan al recinto un ambiente íntimo. 

Entre los espacios abiertos destaca la glorieta dedicada al pintor José García Ramos que queda delimitada por arcos de entrada y muretes en los que existen paños de azulejos que recrean obras famosas de dicho artista, ejecutados por otros pintores del entorno del maestro como Miguel del Pino, Santiago Martínez, Alfonso Grosso, Manuel Vigil, y Diego López. 

En sus proximidades se encuentra una construcción de estilo regionalista dedicada a vivienda. En estos jardines puede hallarse una gran variedad de especies vegetales, sobresaliendo, por su edad y desarrollo, ejemplares de Magnolia Grandiflora, Cupresus Sempervivens Estricta, Ficus Magnoloides Religiosa, Platanus Hibrida, etc.

Texto de la declaración BIC, 12-03-2002.

! Los Jardines de Murillo aparecen por error como "Jardín de las Tres Fuentes" en Google Maps, mientras que donde se puede leer "Jardines de Murillo" es en realidad el Paseo Catalina de Ribera.

PASEO DE CATALINA DE RIBERA

El paseo de Catalina de Ribera y los jardines de Murillo conforman una de las zonas ajardinadas de mayor interés histórico, artístico, paisajístico y medioambiental de las existentes en la ciudad de Sevilla. Participando plenamente en la vida de la urbe, conservan interesantes especies botánicas así como muestras arquitectónicas, escultóricas y de elementos de mobiliario urbano originales del momento de su formalización en el primer cuarto del siglo XX.

El actual paseo de Catalina de Ribera tiene su origen remoto en la cesión, en 1862, de parte de la Huerta del Retiro del Alcázar. Ese nuevo espacio público, que venía a atenuar la estrechez de la trama urbana de los barrios colindantes, no contaba aún con una ordenación especial. A fines del siglo XIX se acometió un primer proyecto de ajardinamiento y amueblamiento del denominado en esos momentos «Paseo de los Lutos» y, en 1920, con motivo de las intervenciones realizadas con vistas a la Exposición Iberoamericana, el arquitecto Juan Talavera y Heredia, formaliza las trazas conservadas en la actualidad. 

Este mismo arquitecto, notorio representante del historicismo regionalista, había diseñado pocos años antes los contiguos jardines de Murillo, fruto también de una cesión (1911) de otra porción, situada al noroeste, de la Huerta del Retiro del Alcázar.  El trazado en planta del paseo de Catalina de Ribera presenta una clara disposición longitudinal, concebida para el tránsito, mientras que el de los jardines de Murillo responde, por su ubicación y diseño, a un recinto más recoleto. 

El paseo se estructura mediante un eje central y dos ejes secundarios, paralelos a aquél y dispuestos a ambos lados, que se configuran por parterres delimitados por pretiles de fábrica y azulejería. El eje central es interrumpido en su punto medio por un amplio espacio circular centrado por una fuente, también circular, sobre la que se alzan, encima de un pedestal con bustos de Colón y los Reyes Católicos, dos columnas que soportan un entablamento coronado por la figura de un león y, a medio fuste, las proas de las carabelas. 

El monumento, que aporta el elemento vertical de compensación compositiva al paseo, fue diseñado por el arquitecto Talavera y ejecutado por el escultor Lorenzo Coullaut-Varela, y está dedicado a Cristóbal Colón, en consonancia con los eventos de la Exposición Iberoamericana de 1929, momento en que se realizó. 

Muy cercana a la fuente monumental está la fuente parietal, adosada al muro de cerramiento de los jardines del Alcázar, dedicada a Catalina de Ribera, benefactora de la ciudad con la fundación del Hospital de las Cinco Llagas. Cuenta con una estructura arquitectónica de estilo neomanierista diseñada por el mismo Talavera y Heredia con pinturas alusivas a la dama, más los restos de otra fuente del siglo XVI. 

Texto de la declaración BIC, 12-03-2002.

Jardín de las Delicias de Sevilla con el Pabellón de Argentina al fondo

JARDÍN DE LAS DELICIAS

El Jardín de las Delicias es uno de los jardines públicos más antiguos de Sevilla.  Fue llamado Jardín de las Delicias de Arjona, ya que se configuró durante el mandato del Asistente de Sevilla José Manuel de Arjona y Cubas, entre 1825 y 1835.

Se hicieron dentro del proceso de remodelación general de la margen oriental del río. Con el mismo objetivo se demolió la muralla que unía las torres del Oro y de la Plata cruzando el actual Paseo Colón, y se crearon los Jardines de Cristina frente al Palacio de San Telmo.

Desde su creación han experimentado diversas modificaciones. Artísticamente, la más significativa se produjo hacia 1864, cuando se trajeron una serie de esculturas italianas del siglo XVIII. Provenían del Palacio Arzobispal de Umbrete, que había sufrido un incendio en 1862. Algunas de ellas podemos verlas todavía en el jardín, pero en su mayor parte fueron sustituidas por réplicas en 2006, mientras que los originales fueron devueltos a Umbrete. Para la disposición de las esculturas en el palacio, el escultor de origen portugués Cayetano de Acosta elaboró una serie de pedestales que también podemos ver hoy en el Jardín.

El Jardín cobró un gran protagonismo a raíz de la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929, ya que pasó a ser uno de los espacios ajardinados en torno a los que se celebraba el evento. De hecho, perdió parte de sus dimensiones originales al disponerse los pabellones de Argentina y Guatemala al Norte y el de Marruecos al Sur, pabellones que afortunadamente han llegado hasta nuestros días.

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